Activistas brasileño e hispanopalestino de la flotilla Global Sumud serán interrogados en Israel
El brasileño Thiago Ávila y el hispanopalestino Saif Abu Keshek, capturados el jueves junto a unos 175 activistas cuando se dirigían a Gaza a bordo de una flotilla humanitaria, serán interrogados en Israel, indicaron el viernes las autoridades de este país.
El grueso de los activistas de esta flotilla, que contaba inicialmente con más de cincuenta naves, fueron desembarcados este viernes en la isla griega de Creta, frente a cuyas costas fueron interceptados el jueves por las fuerzas israelíes.
Según constató un periodista de AFP, alrededor de 175 activistas, en su mayoría ciudadanos de países europeos, subieron a cuatro autocares en el puerto de Atherinolakkos, en el sureste de Creta.
Otros activistas, alrededor de 60, entre ellos dieciocho turcos, llegaron el viernes por la noche al aeropuerto de Estambul procedentes de Creta, según anunció el Ministerio de Asuntos Exteriores turco, que organizó su traslado en un vuelo especial.
Además de los ciudadanos turcos, a bordo del avión viajaban unas cuarenta personas de otras catorce nacionalidades, entre ellas cinco argentinos, tres españoles, cuatro estadounidenses, seis británicos y diez malayos.
– Desembarco en Creta –
«Tras la intervención ilegal de las fuerzas israelíes en aguas internacionales contra la Flotilla Global Sumud, nuestros ciudadanos y otros participantes que habían sido detenidos desembarcaron en Creta», explicó el ministerio turco en un comunicado emitido horas antes.
Los activistas que llegaron a Creta debían dirigirse a Heraklion, la capital de la isla, según la prensa local. Al mismo tiempo, los barcos de la flotilla que no fueron interceptados el jueves se dirigen a la ciudad cretense de Ierapetra.
Entre los desembarcados en Creta no está, de acuerdo con lo anunciado por la cancillería israelí, el activista brasileño Thiago Ávila, miembro del comité organizador de la Flotilla Global Sumud, ni el hispanopalestino Saif Abu Keshek.
En un mensaje en X, el ministerio israelí dijo que Thiago Ávila es «sospechoso de actividad ilegal», sin más precisiones, y Abu Keshek «sospechoso de afiliación a una organización terrorista». Ambos «serán llevados a Israel para ser interrogados», apostilló la cancillería.
«Todos los activistas de la flotilla están ya en Grecia, salvo Saif Abu Keshek y Thiago Ávila», destacó un portavoz del ministerio israelí de Exteriores, Oren Marmorstein, sin precisar su paradero.
Contactada por la AFP, la esposa de Ávila, Lara Souza, dijo que no ha podido comunicarse con su marido «desde el miércoles por la tarde».
«El gobierno brasileño está intentando intervenir, pero tampoco está obteniendo respuesta. No sabemos si el buque israelí sigue en aguas griegas o si ya se encuentra en aguas internacionales», señaló Souza.
Ávila participó en la flotilla humanitaria «Nuestra América», que arribó a fines de marzo a La Habana, en solidaridad con el gobierno cubano, atosigado por el bloqueo energético impuesto por la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
Acompañado de la activista sueca Greta Thunberg y la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, Ávila participó también el año pasado en otra flotilla dirigida a Gaza, e igualmente interceptada por Israel.
El gobierno español exigió este viernes la «inmediata liberación» de Abu Keshek, y prometió prestarle «toda la protección».
– Más de 50 barcos –
La flotilla estaba compuesta por más de 50 barcos que partieron en las últimas semanas de Marsella (Francia), Barcelona (España) y Siracusa (Italia).
La AFP verificó, a partir de datos proporcionados por los organizadores, que las embarcaciones fueron interceptadas en la zona económica exclusiva (ZEE) de Grecia.
El operativo israelí recibió críticas a nivel internacional.
En un comunicado conjunto, una decena de países, entre ellos España, Turquía y Pakistán, denunciaron «violaciones flagrantes del derecho internacional» por parte de Israel. Madrid convocó al encargado de negocios de Israel en España.
El gobierno estadounidense respaldó a Israel y criticó a los aliados europeos, desde cuyos territorios zarparon los barcos, de apoyar «esta inútil maniobra política».
Los activistas de este convoy decían querer romper el bloqueo israelí de la Franja de Gaza y llevar ayuda humanitaria a ese territorio palestino, cuyo acceso sigue fuertemente restringido pese a un frágil alto el fuego entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamás vigente desde octubre.
La cancillería israelí tachó este viernes de «provocadores profesionales» a los activistas y de hacer el juego del movimiento islamista Hamás.
Igualmente aseveró que «la actividad humanitaria en la Franja de Gaza está siendo gestionada por la Junta de Paz», un organismo promovido discrecionalmente por el presidente estadounidense Donald Trump, que se arroga funciones de resolución de conflictos.
La Flotilla Global Sumud anunció el jueves en X que sus barcos habían sido abordados «por lanchas militares», y que sus ocupantes habían «apuntado con láseres y armas de asalto semiautomáticas» y «ordenado a los participantes que se agruparan en la parte delantera de los barcos y se pusieran a cuatro patas».
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