Acuerdo histórico del parlamento en Macedonia sobre el cambio de nombre del país
Los diputados macedonios aceptaron el viernes cambiar el nombre de su país por el de «República de Macedonia del Norte», voto histórico obtenido con una mayoría de dos tercios que abre el camino para una resolución de la disputa con Grecia.
Ahora será el turno de Atenas, ya que el cambio de nombre no entrará en vigor hasta que los diputados griegos ratifiquen el acuerdo alcanzado el verano pasado por los primeros ministros Zoran Zaev y Alexis Tsipras.
A cambio, Grecia se comprometió a levantar su veto a la adhesión de Macedonia a la OTAN y a las negociaciones de adhesión a la Unión Europea de este país balcánico de 2,1 millones de habitantes.
«Sin acuerdo con Grecia, no hay OTAN ni UE», «cambié de opinión sobre la cuestión del nombre, a riesgo de mi carrera política», «nosotros conservamos nuestra identidad», dijo antes de la votación el socialdemócrata Zoran Zaev.
«De aquí a diez días, (…) cuando los resultados (…) sean notificados y si constatamos que todo está en orden, votaremos» para aprobar el acuerdo, reaccionó Tsipras.
Por apenas un voto más de los necesarios (81), los diputados macedonios adoptaron las cuatro enmiendas constitucionales necesarias para aprobar el cambio de nombre de su país, que se separó de Yugoslavia en 1991.
Los griegos consideraban desde entonces que el nombre de «Macedonia» sólo podía ser exclusivamente el de su provincia septentrional.
Acusaban a sus vecinos de usurpar su herencia histórica, en especial la del emperador Alejandro el Grande, y de tener ambiciones irredentistas.
La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, felicitaron a Zoran Zaev por el resultado.
Estados Unidos y Alemania fueron aún más lejos. El embajador estadounidense en Skopje, Jess Bailey, dijo que su país tiene prisa por «recibir a la República de Macedonia del Norte como el 30º miembro de la OTAN».
El jefe de la diplomacia alemana, Heiko Maas, optimista sobre la ratificación griega, predijo que Macedonia del Norte «podrá pronto ingresar en la OTAN e iniciar discusiones para entrar en la Unión Europea».
– Boicot de la derecha –
Este voto positivo parece que pondrá fin a meses de un feroz combate político en Macedonia, tras un polémico referéndum consultivo el 30 de septiembre y una larga batalla parlamentaria.
Los responsables de la oposición de derecha (VMRO-DPMNE), que no participaron en el debate que se inició el miércoles en el parlamento, denuncian una traición nacional.
Pero sufrieron la deserción de algunos de sus miembros, que votaron junto a los diputados socialdemócratas y sus aliados de los partidos de la minoría albanesa (entre el 20% y el 25% de la población).
Estos votos permitieron alcanzar la mayoría de dos tercios con la que en principio no contaba la coalición que está en el poder desde la primavera de 2017.
En particular, se unieron cuatro diputados de derecha, que contaban con una amnistía por su supuesta participación en la violencia cometida por militantes nacionalistas en el parlamento en abril de 2017.
Esto llevó a los responsables del VMRO-DPMNE a denunciar «el chantaje y las amenazas» que habría usado Zoran Zaev para ganar.
– El triunfo de Zaev –
Esta votación es sin embargo un triunfo político para el socialdemócrata, al que sus adversarios consideraban debilitado tras el referéndum consultivo sobre el nombre.
La validez del triunfo del sí (más del 90%) fue rebatida por la oposición, debido a una masiva abstención.
La batalla en cambio no terminó, aunque ya no depende de él, sino de su homólogo griego.
Si bien solo necesita una mayoría simple, Alexis Tsipras dispone igualmente de un pequeño margen de maniobra (153 diputados de 300). Su aliado, Panos Kammenos, ministro de Defensa y líder de un pequeño partido soberanista, amenazó con dimitir.
El presidente de Macedonia, el conservador Gjorge Ivanov, cuyo papel es honorífico, es otro opositor al cambio de nombre. En el pasado rechazó firmar promulgaciones, pero el artículo 75 de la Constitución macedonia prevé que está «obligado» a hacerlo si «la ley es adoptada por una mayoría de dos tercios».