¿Debe prepararse Suiza para una grave sequía este verano?
Cincuenta años después de la «sequía del siglo», Suiza se acerca al verano con unas reservas de agua inusualmente bajas. Ya se ha emitido una alerta para muchas regiones del país. La sequía puede tener consecuencias inesperadas, aunque unas medidas sencillas podrían evitar que la situación llegue a ser crítica.
«No estamos en la mejor posición para afrontar el periodo más cálido del año», afirma Vincent Humphrey, de la Oficina Federal de Meteorología y Climatología (MeteoSwiss).
Cincuenta años después de la que se considera la «sequía del siglo» de 1976, y tras los veranos extremadamente calurosos de 2003, 2015, 2018 y 2022, Suiza podría enfrentarse este año a un nuevo episodio grave de escasez de agua. Abril fue uno de los meses más secos jamás registradosEnlace externo y los embalses de montaña almacenan menos agua de lo habitual.
A pesar de sus innumerables ríos, lagos y glaciares, Suiza no es inmune a la sequía. El cambio climático aumenta la intensidad y la duración de los periodos de escasez hídrica, con efectos a veces insospechados que van más allá de los cauces secos y los prados amarillentos. Por ejemplo, la falta de agua puede afectar al suministro de productos petrolíferos, algo que hasta ahora ni siquiera la guerra en Irán ha provocado.
El 21 de mayo, el sistema nacional de vigilancia de la sequía emitió una alerta para los Alpes y la meseta central y orientalEnlace externo. Se trata de la segunda alerta desde la puesta en marcha de la plataforma, hace poco más de un año.
«La tendencia de aquí a finales de junio es preocupante», señala Vincent Humphrey. Según el especialista, si no se producen precipitaciones regulares, la situación en el país alpino podría volverse crítica con gran rapidez durante el verano.
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Suiza, expuesta al riesgo de sequía este verano
En gran parte de Suiza, los caudales de los ríos son entre bajos y muy bajos para esta época del año, según MeteoSwiss. La escasez de nieve en las montañas reduce el aporte procedente del deshielo primaveral, lo que repercute en los principales cursos de agua de las zonas bajas. Los niveles de varios lagos, entre ellos el de Constanza y el de los Cuatro Cantones, son inusualmente bajos.
También las aguas subterráneas presentan niveles de normales a muy bajos, especialmente en los Alpes. En el cantón de los Grisones, numerosas estaciones de medición registran valores inferiores a los mínimos históricos para esta época del año, explica Vincent Humphrey.
Actualmente, el nivel de llenado de los embalses es del 13 %,Enlace externo por debajo de la media del periodo 2013-2021, situada en el 20 %. «Eso puede afectar a la producción hidroeléctrica», señala Humphrey, aunque añade que la situación todavía no es preocupante. «En esta época del año, el nivel de los embalses suele ser bajo», precisa.
La sequía es una escasez prolongada de agua causada por precipitaciones insuficientes o por una evaporación intensa.
Existen tres tipos de sequía. La sequía meteorológica se refiere a la ausencia de precipitaciones durante un periodo prolongado. En Suiza se define como el intervalo más largo durante el cual una estación meteorológica registra menos de 1 milímetro de lluvia.
La sequía hidrológica se produce cuando el nivel de agua de los lagos y ríos desciende por debajo de un determinado umbral. Por su parte, se habla de sequía agrícola cuando la humedad del suelo es especialmente baja y las raíces de las plantas no reciben suficiente agua.
A pesar de algunas precipitaciones, mayo fue menos húmedo que la media histórica. Las previsiones para junio apuntan a una tendencia hacia un tiempo seco, aunque con un elevado grado de incertidumbre.
«Tengo la impresión de que Suiza está actualmente muy expuesta al riesgo de sequía: podrían bastar dos o tres semanas sin lluvia para que surgieran problemas, especialmente si coinciden con olas de calor», afirma Vincent Humphrey.
Sin embargo, añade que unas precipitaciones regulares durante el verano, aunque se sitúen por debajo de la media, podrían bastar para evitar una situación de sequía grave.
Los depósitos naturales de agua de Suiza están desapareciendo
En 2025, la sequía afectó a casi un tercio de la superficie terrestreEnlace externo. La causa es la disminución de las precipitaciones, pero no solo eso. El aumento de la temperatura de la atmósfera debido al cambio climático acelera la evaporación del suelo y la pérdida de agua de la vegetación.
La sequía ya no afecta únicamente a las regiones desérticas. También se extiende a zonas templadas y densamente pobladas. Algunas regiones del Mediterráneo, Estados Unidos y Australia llevan años enfrentándose a periodos prolongados de sequía. De aquí a 2050, este fenómeno podría afectar a tres cuartas partes de la población mundialEnlace externo y reducir significativamente la producción agrícola.
La sequía también representa un desafío cada vez mayor para Suiza. Los glaciares retroceden y el manto de nieve al final del invierno disminuye. «Estos depósitos naturales que permitían compensar el déficit hídrico estival están desapareciendo», afirma Vincent Humphrey. Al mismo tiempo, aumenta el consumo de agua para el riego agrícola.
La sequía es un fenómeno relativamente nuevo en algunas regiones de Suiza, poco acostumbradas a gestionar la escasez de agua o los conflictos por su uso, explica el experto, citando la Meseta, los Prealpes y el Jura. También afecta a zonas históricamente más expuestas, como los valles alpinos interiores y el Tesino, aunque estas cuentan con más experiencia e infraestructuras para hacer frente a este tipo de episodios.
¿Se está volviendo más seca Suiza?
Según un análisisEnlace externo de la University College London y del diario británico The Guardian, Suiza figura entre los países europeos que han registrado la mayor reducción de las reservas de aguas subterráneas desde principios de los años 2000. El estudio se basa en datos satelitales que detectan variaciones en el campo gravitatorio terrestre.
Vincent Humphrey conoce estos datos, pero plantea la hipótesis de que el mapa elaborado por The Guardian incluya también el deshielo de los glaciares alpinos.
«Eso explicaría por qué el descenso aparece tan marcado en Suiza».
Según explica, los datos históricos de las estaciones de medición del país muestran que las aguas subterráneas no han disminuido de forma generalizada ni sostenida a largo plazo. «Tampoco se observa una sobreexplotación de los acuíferos».
Los efectos inesperados de la sequía sobre la gasolina y el ganado
La sequía puede tener graves consecuencias ambientales, económicas y sociales. Provoca importantes daños en la agricultura, reduce la biodiversidad y aumenta el riesgo de incendios forestales.
La escasez de agua también afecta negativamente a la producción energética, no solo a la hidroeléctrica. Cuando disminuye el caudal de los ríos, el agua se calienta con mayor rapidez, lo que puede tener consecuencias para las centrales nucleares.
En julio de 2025, la central nuclear de Beznau, en el norte de Suiza, tuvo que detener temporalmente parte de su actividad debido a las elevadas temperaturas del río Aar, que impedían refrigerar los reactores respetando los límites ambientales establecidos.
Durante las sequías de 2018 y 2022, recuerda Vincent Humphrey, Suiza tuvo que recurrir a sus reservas estratégicas de productos petrolíferos. El nivel del Rin había descendido hasta mínimos históricos, dificultando la navegación y, por tanto, la importación fluvial de parte de la gasolina, el diésel y el combustible de calefacción consumidos en el país.
La sequía también puede limitar gravemente la producción de forraje. Cuando importarlo resulta demasiado caro, la comunidad ganadera se ve obligada a sacrificar parte de su cabaña. Humphrey recuerda que durante la sequía de 1976 se sacrificaron en Suiza 25.000 animales más de lo habitual.
Prioridad para el riego y las reservas de agua contra incendios
«La sequía afecta a numerosos sectores y a amplias zonas del territorio. La combinación de todos estos efectos suele subestimarse», afirma Vincent Humphrey. «Se tiende a pensar que cada impacto puede gestionarse por separado, pero es su acumulación la que genera el mayor problema».
En Suiza no existe una jerarquía estandarizada a nivel nacional para los usos del agua. Por lo general, los municipios y las empresas responsables del abastecimiento establecen con antelación las estrategias y restricciones que deberán aplicarse en caso de sequía. Los usos menos prioritarios suelen ser aquellos que carecen de valor económico o ecológico, como el lavado de vehículos, explica el experto de MeteoSwiss.
«Se parte de la base de que es más útil para la sociedad regar los cultivos, abastecer las piscinas públicas o mantener las reservas de agua para la lucha contra incendios», afirma. Las extracciones de agua de ríos y arroyos están estrictamente reguladas, y la legislación establece caudales mínimos obligatorios.
La gestión de la sequía en Suiza, un modelo para otros países
Desde mayo de 2025, Suiza cuenta con un sistema de vigilancia y alerta de sequíasEnlace externo. La nueva plataforma combina datos meteorológicos, hidrológicos y satelitales. Proporciona información actualizada sobre las precipitaciones, los caudales de los ríos y los niveles de los lagos en todas las regiones del país.
«También nos inspiramos en lo que se ha hecho en otros países, como la República Checa, Eslovaquia o Estados Unidos», explica Vincent Humphrey. A su vez, Suiza ha servido de modelo para otros Estados, ya que fue el primer país en tratar la sequía del mismo modo que otros peligros naturales como las tormentas, las avalanchas o los incendios forestales.
«También decidimos asumir el riesgo de emitir alertas de sequía con dos semanas de antelación», señala el meteorólogo. La primera se difundió a finales de junio de 2025, aunque posteriormente fue retirada gracias a las lluvias registradas a mediados de julio.
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Suiza se prepara para sequías más extremas
Medidas sencillas para prepararse ante la sequía
El sistema nacional de alerta «ha animado a muchas autoridades cantonales y municipales a definir o mejorar los protocolos que deben activarse en caso de alerta», afirma Vincent Humphrey. «Esta preparación permite reaccionar de forma más rápida y eficaz».
Un ejemplo concreto se produjo el verano pasado: el nivel del lago de Zúrich se elevó preventivamente cinco centímetros mediante una intervención en la presa de Letten, situada en el río Limmat, ya que el sistema indicaba un riesgo de sequía en las semanas siguientes. Una medida sencilla que permitió aumentar las reservas disponibles.
De aquí a 2027, el sistema de alerta seguirá perfeccionándose con la creación de una red nacional para medir la humedad del sueloEnlace externo. En una veintena de emplazamientos, sensores instalados a distintas profundidades medirán la disponibilidad de agua en el terreno.
Ante el creciente riesgo de sequía en Suiza, este sistema permitirá detectar con mayor antelación los periodos de escasez de agua y gestionarlos de manera más eficaz.
Editado por Gabe Bullard. Adaptado del italiano por Carla Wolff.
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