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Banderas turcas sobre asientos en Oberhausen, Alemania, el 18 de febrero de 2017 antes de un mítin del primer ministro turco, Banili Yildirim, para pedir el 'sí' en el referéndum constitucional previsto en abril para ampliar los poderes de Erdogan

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El Gobierno alemán reaccionó el lunes por las acusaciones de "prácticas nazis" que lanzó el presidente turco Recep Tayyip Erdogan tras la prohibición de mítines electorales en Alemania a favor de la reforma constitucional turca.

En la última semana, varios alcaldes alemanes anularon eventos electorales en los que debían participar ministros turcos. Las autoridades locales justificaron la medida alegando dificultades logísticas.

Y este lunes, la policía anunció la cancelación de otro mitin pro-Erdogan en Hamburgo (norte) aduciendo que la sala prevista para el discurso del ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlüt Cavusoglu, el martes, tenía "fallos en el sistema antiincendios".

Aunque el Gobierno alemán ha repetido que esas decisiones no le incumben y que se trata de temas de competencia municipal, Ankara ha acusado a Berlín de hacer campaña contra el presidente turco.

"Se trata de una presión sistemática (...) tomaremos las medidas necesarias, no tenemos miedo de nadie", proclamó Cavusoglu, según la agencia Anadolu.

La tensión diplomática entre ambos países ha ido aumentando en los últimos meses, después de que Alemania criticara en varias ocasiones los ataques contra la libertad de expresión y los derechos de la oposición tras las purgas ordenadas por el Gobierno turco a raíz del fallido golpe de Estado de julio.

"Seamos críticos cuando es necesario pero no perdamos de vista el significado de nuestra asociación, de nuestra estrecha relación. Conservemos la cabeza fría", declaró ante la prensa el portavoz de la canciller Angel Merkel, Seffen Seibert.

Seibert también tachó de "absurdas y fuera de lugar" las acusaciones del domingo del presidente turco que había calificado como "prácticas nazis" la prohibición de los mítines electorales a favor del "sí" en el referendo de reforma constitucional del 16 de abril, una reforma que arroga nuevos poderes a Erdogan.

Una fuente del Gobierno turco indicó a la AFP el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel, y su homólogo, Mevlüt Cavusoglu, hablaron por teléfono el lunes por la noche, sin dar detalles sobre el contenido de su conversación.

- Inquietud alemana -

El presidente Erdogan también se ha mostrado dispuesto a hacer campaña en Alemania, un país que cuenta con una numerosa comunidad turca de tres millones de personas implantada desde los años sesenta, cuando necesitaba mano de obra para la industria, y que conserva un fuerte vínculo con su país de origen.

El Gobierno alemán pidió varias veces a esta comunidad que no importara los conflictos que agitan a Turquía, entre partidarios y detractores de Erdogan por un lado, turcos y kurdos por otro.

Para las fuerzas políticas turcas esta diáspora es particularmente importante ya que representa un vivero de votos. Aún más si se tiene en cuenta que 1,4 millones de electores turcos que viven en Alemania son más bien pro-Erdogan.

"El resultado del referendo es incierto y el gobierno intenta utilizar toda oportunidad para obtener una ventaja política", observó Sinan Ülgen, presidente del Center for Economics and Foreign Policy (EDAM) basado en Estambul.

Para Ülgen, la mayor parte de la clase política, incluida la oposición, es más bien crítica a las recientes prohibiciones en Alemania.

- Escalada de tensión -

Este está lejos de ser la única fuente de tensión entre Ankara y Berlín. Alemania denunció con vehemencia el arresto la semana pasada del corresponsal germano-turco del periódico Die Welt, Deniz Yücel, acusado de "propaganda terrorista".

Ankara reprocha por su lado a Alemania de cobijar "terroristas", sean éstos simpatizantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), organización "terrorista" según Turquía, la Unión Europea y Estados Unidos, o presuntos golpistas.

Berlín registró los últimos meses miles de pedidos de asilo de ciudadanos turcos, en particular decenas de diplomáticos y militares.

Para Alemania, Turquía sigue siendo un socio ineludible, en particular para frenar el flujo de llegadas a Europa de solicitantes de asilo.

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AFP