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Unos 40.000 millones de dólares invertidos en electricidad se evaporaron por la corrupción, obligando a los iraquíes a usar generadores para disfrutar de unas cuantas horas de corriente al día

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Cuando el exgobernador de Saladino propuso pagar con su dinero el aire acondicionado de la prisión donde cumple condena por malversación, la dirección no dudó en aceptar, pues con eso devolvía una ínfima parte de lo robado al Estado iraquí, que ahora trata de atajar la corrupción.

Después de tres años de guerra contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), las autoridades iraquíes han decidido cambiar de combate: "la pesca de tiburones", apodo con el que se conoce a los altos responsables que han aprovechado la impunidad para llenarse los bolsillos.

Además de este exdirigente de Saladino, provincia al norte de Bagdad, el comité anticorrupción del Estado -dependiente del primer ministro, Haider al Abadi- hizo detener al jefe de la compañía Iraqi Airways, pese a sus apoyos políticos. Señal de la voluntad de las autoridades en acabar con esta lacra.

Para Transparencia Internacional, Irak es uno de los países más corruptos del mundo. Ocupa el puesto 166º entre 176 Estados.

Hartos del despilfarro, los iraquíes se manifiestan desde hace años contra la negligencia financiera que arruina el país y echa a perder las infraestructuras.

Ahora que los yihadistas sólo controlan dos bastiones en el país y el tema de la seguridad ha dejado de acapararlo todo, muchos responsables han sido detenidos.

El exdirector de la Compañía General de Equipos Agrícolas, un organismo público, fue detenido en la frontera iraní. Acababa de evadirse, con la complicidad de un exdiputado, de la cárcel en la que cumplía condena por la malversación de 26 millones de dólares.

- "Lejos de la realidad" -

Antes que ellos, varios ministros se habían escapado con miles de millones de dólares. Muchos casos han quedado en nada, sin que se llegaran a filtrar los montos ni los detalles y sin ni siquiera haber sido objeto de investigación.

Estas redadas son un buen comienzo, estima Jasem al Halfi, una de las figuras del movimiento ciudadano contra la corrupción de las gobernaciones. "Pero estamos todavía muy lejos de la realidad porque la corrupción se ha convertido en un fenómeno crónico, hay corruptos en todas las instituciones del Estado", dijo a la AFP.

Y esta campaña debe incluir, dice, a "los peces gordos, los hombres de negocios, los promotores que montan proyectos fantasma con los responsables públicos corruptos".

Los culpables de que 40.000 millones de dólares invertidos en electricidad se evaporasen, obligando a los iraquíes a usar generadores para disfrutar de unas cuantas horas de corriente al día.

El primer ministro, Haider al Abadi, afirma librar "un combate despiadado contra la corrupción, como el lanzado contra el terrorismo".

Según los expertos, la corrupción se usa para mantener un equilibrio en el reparto de poderes y carteras entre los distintos partidos desde la invasión estadounidense en 2003.

"La mayor parte de los partidos ven las instituciones del Estado como una fuente de financiación para sus actividades políticas", explica a la AFP el politólogo Ihsan al Shamari.

Desde hace más de 13 años, los gobiernos se componen como resultado "de acuerdos entre políticos para encubrir a los corruptos", añade el director del centro de investigación Tafkir.

- "Peces gordos" -

Las redes sociales se hacen eco desde hace tiempo de este problema.

Una foto subida recientemente a Facebook retrataba el fenómeno echando mano del símbolo nacional: la palmera.

Bajo la imagen de una decena de recolectores apiñados y agarrados al estípite, un internauta detalla la situación. "Así es como la corrupción escala en nuestro país: están los que han robado y huido, los que siguen robando y los que esperan su turno, una vez que los tiburones estén saciados".

En 13 años, el petróleo suministró a Irak con 800.000 millones de dólares de ingresos y la corrupción le costó 312.000 millones, asegura el centro Injah para el desarrollo económico.

Ahora "Haider al Abadi ha comenzado a atrapar a los peces gordos porque la corrupción ha alcanzado un nivel inimaginable", asegura a la AFP el politólogo Tareq al Maamuri. Pero también porque el Estado, con la caída de los precios del oro negro, "ya no puede permitírsela".

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AFP