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Unos combatientes de una milicia cristiana traslada en un vehículo a cuatro presuntos yihadistas del Estado Islámico encontrados en un túnel en la ciudad iraquí de Mosul, el 20 de diciembre de 2016 en Qaraqosh

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El Pentágono prepara las opciones que serán presentadas a Donald Trump para acelerar la campaña militar contra el grupo Estado Islámico, de acuerdo con los deseos que expresó el futuro presidente estadounidense durante su campaña.

Donald Trump prometió "bombardear a muerte" al EI y afirmó tener un plan secreto para vencer rápidamente a los yihadistas.

El presidente electo, que asumirá sus funciones el viernes, también dijo que después de su llegada al poder reunirá a sus principales generales y les dará "30 días" para preparar un "plan para vencer al grupo Estado Islámico".

Su futuro secretario de Defensa, el general James Mattis, confirmó durante su audiencia de confirmación ante el Senado, la semana pasada, la voluntad presidencial de pisar el acelerador frente a los yihadistas.

Interrogado sobre los esfuerzos actuales de la coalición internacional para retomar Raqa, bastión sirio de los yihadistas, el general Mattis explicó que la estrategia será "reexaminada, quizás para hacerla más enérgica, con intercambios más ambiciosos".

Un responsable estadounidense de Defensa, interrogado por la AFP bajo anonimato, no excluyó que sean enviados a Siria soldados adicionales.

Unos 500 militares de las fuerzas especiales estadounidenses ya están aconsejando a los grupos armados sirios, en particular las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una coalición arabo-kurda dominada por las milicias kurdas YPG.

Pero persiste la duda sobre la capacidad de las FDS para retomar Raqa, teniendo en cuenta que el ataque final deberá ser coordinado exclusivamente por su brazo árabe en una ciudad predominantemente árabe.

Sin embargo, este brazo árabe sigue siendo fortalecido por las fuerzas especiales estadounidenses, que además les proveen equipamiento y formación.

Para Turquía, miembro crucial de la coalición, las FDS no son más que una tapadera de las milicias kurdas YPG, consideradas por ese país un "grupo terrorista".

- Ataques informáticos -

"Lo realmente importante es discutir ante todo lo que hacemos actualmente, porqué lo hacemos, lo que podríamos hacer y porqué no lo hicimos hasta ahora", declaró a periodistas el miércoles el general Joe Dunford, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos.

La campaña militar contra el grupo Estado Islámico empezó en agosto de 2014 con ataques aéreos estadounidenses.

Poco a poco, Estados Unidos armó una coalición internacional que lleva a cabo ataques aéreos. Forma y aconseja a fuerzas iraquíes y a las sirias antiyihadistas, pero no participa directamente en ataques terrestres.

Algunos militares criticaron en privado la prudencia de la administración Obama, que aumentó muy poco a poco su esfuerzo militar contra los yihadistas, y se quejaron de tener que dedicar demasiado tiempo a convencer a la Casa Blanca en vez de dirigir a sus tropas.

Hoy piden más poder y libertad para desplegar a sus hombres o a sus herramientas militares.

En una entrevista concedida al diario USA Today a principios de enero, el general David Goldfein, responsable de la US Air Force, dio a entender que los jefes militares deseaban, en particular, mayor margen de maniobra para emplear las competencias de ataque informático y las herramientas espaciales del Pentágono.

AFP