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El Reino Unido aprueba una nueva línea de tren de alta velocidad

Un cartel anunciando las obras de construcción de una sección del rten de alta velocidad HS2 en la estación de Euston, en Londres, fotografiado el 11 de febrero de 2020 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 11 febrero 2020 - 13:11
(AFP)

El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció el martes la decisión de su gobierno de aprobar un proyecto de trenes de alta velocidad para conectar el norte y el sur de Inglaterra pese a su alto coste y las críticas sobre su eficacia.

"Este gobierno dará una nueva anatomía al transporte británico, una revolución en la situación del transporte público de esta nación", afirmó Johnson al anunciar su esperada decisión ante la Cámara de los Comunes.

"En el siglo XXI el Reino Unido todavía tiene visión para soñar a lo grande y valor para hacer esos sueños realidad", agregó Johnson, una de cuyas promesas de campaña fue reducir las desigualdades entre Londres y otras zonas del país, principalmente el norte de Inglaterra.

El proyecto, bautizado High Speed 2, debe dar nacimiento a la primera línea construida al norte de la capital en 150 años y la segunda de alta velocidad en todo el país tras el HS1, que une Londres con el continente europeo a través del túnel bajo el Canal de la Mancha.

Johnson tomó esta decisión tras pedir un informe sobre la viabilidad de la línea, el mayor proyecto de infraestructura actualmente en Europa, tras años de demoras e importantes sobrecostos.

Algunas proyecciones sugieren que el HS2 podría costar más de 100.000 millones de libras (129.000 millones de dólares, 118.000 millones de euros), el doble de una estimación oficial realizada en 2015, y mucho más de lo que se sugirió cuando se planteó por primera vez en 2009.

El Reino Unido tiene un considerable retraso en materia de trenes de alta velocidad respecto a otros grandes países europeos.

Y las nuevas obras que ahora planea serán colosales debido a su complejidad: la línea precisa la excavación de largos túneles, desviar cursos de agua y adquirir tierras muy caras.

Las organizaciones ecologistas denunciaron su impacto en los hábitats naturales.

"Estamos totalmente a favor de una revolución del transporte que reduzca la contaminación y las emisiones de carbono, pero arrasar con la vida silvestre y zonas naturales irremplazables no es la manera de hacerlo", afirmó John Sauven, director ejecutivo de Greenpeace en el Reino Unido.

También políticos del norte del país pusieron en duda que sea el tipo de inversión que necesita esa parte desfavorecida del país.

Ante una factura que podría dispararse, Johnson afirmó tener la intención de controlar el coste del proyecto y mejorar su gestión.

Para ello, anunció que nombrará a un ministro cuyo trabajo estará totalmente dedicado al HS2.

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