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Un hombre hace una foto a las listas de votantes para las elecciones generales de Kenia en un centro electoral en Nairobi, el 7 de agosto de 2017

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Ante la incertidumbre de las elecciones generales del martes en Kenia, la población no ha querido dejar nada al azar, arrasando los supermercados para asegurarse suficientes existencias y abarrotando estaciones de autobús de larga distancia para ejercer el voto en sus regiones de origen.

El miedo siempre acompaña las citas electorales en Kenia, pero el ajustado duelo entre el presidente saliente, Uhuru Kenyatta, y el líder de la oposición, Raila Odinga, intensifica los temores de que se produzcan actos de violencia.

Además de presidente, los kenianos eligen el martes gobernadores, diputados, senadores, representares locales y representantes de las mujeres en la asamblea.

"No se puede predecir cómo será la situación", considera Ezekiel Odhiambo, hablando con la AFP tras subir a sus cinco hijas a un autobús con dirección a su región de origen, en el oeste del país.

El anuncio del despliegue de unos 180.000 miembros de las fuerzas de seguridad para garantizar que los comicios se desarrollen en paz no tranquiliza a todo el mundo.

Hace diez años, el anuncio de fraude por parte de la oposición sumió al país en dos meses de violencia político-étnica y represión policial sin cuartel, que dejaron al menos 1.100 muertos y expulsaron de sus hogares a 600.000 personas, el peor episodio de violencia desde la independencia del país africano, en 1963.

- Votar en Nairobi -

En la estación de autobuses de Machakos, en Nairobi, los precios de los billetes para algunas rutas se habían más que duplicado, lo cual no impidió un fuerte aumento de la demanda, con filas cada mañana para tomar un autobús hacia el oeste, bastión de la oposición.

Es habitual que los kenianos voten en su región de origen, en parte para sentirse seguros. Pero ambos bandos han animado a los trabajadores de la capital procedentes de otras provincias a registrarse en Nairobi, ya que han convertido esta gobernación, dirigida por la oposición, en una de las batallas de estas elecciones.

Un responsable de la coalición opositora National Super Alliance (Nasa) pidió a los agentes de la estación de autobús que verificaran dónde estaban inscritos los viajeros, según uno de esos agentes, Lary Taja.

Solo los que estén inscritos en otros lugares están autorizados a partir. "Cuando se descubre que deben votar aquí (en Nairobi) les pedimos que se queden y voten", explica un conductor de autobús Chelule Julius.

El jefe de la policía y el Ministerio del Interior han intentado tranquilizar a los kenianos, pero la gente sigue yéndose o llenando sus despensas.

"Hay frenesí en este momento", confirma Hanif Rajan, director de operaciones de la cadena de supermercados Chandarana. Hace cinco meses hizo pedidos adicionales de productos esenciales como agua, arroz y pilas en previsión de las avalanchas antes de las elecciones.

"La gente espera lo mejor, pero se prepara para lo peor", resume Peter Wairimu, trabajador en una estación de servicio de Nairobi.

- "Pájaros de mal agüero" -

Los dos candidatos a la elección presidencial son rostros muy conocidos entre los kenianos.

Kenyatta es presidente desde 2013 y aspira a un segundo mandato de cinco años. Raila Odinga, opositor desde hace tiempo, considera que en 2007 le robaron la victoria y cuestionó los resultados de 2013.

Durante la campaña intentaron no hacer declaraciones demasiado incendiarias, quizás como consecuencia, según los observadores, de la inculpación por la Corte Penal Internacional (CPI) de Kenyatta y su vicepresidente, William Ruto, por su supuesto papel en los sucesos violentos de 2007-2008. Al final se retiraron los cargos.

También han circulado octavillas con mensajes de odio. Ambos candidatos acusan a su adversario de prácticas desleales y cada uno considera que solo él puede ser el vencedor.

Pero no todo el mundo cede a la ansiedad. "No estoy preocupado. Siempre hay pájaros de mal agüero", considera Rajan, que presagia unas elecciones tranquilas.

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AFP