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El concursante australiano Franck Moreau degusta una copa de vino durante la semifinal del campeonato del mundo de sumilleres en Tokio, el 28 de marzo de 2013

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El vino australiano gusta cada vez más. Las exportaciones aumentaron un 14% en general en 2015, y un 66% las dirigidas concretamente hacia China, rendida a los pies del buen hacer vinícola de Australia, el quinto exportador mundial.

Australia exportó vino por valor de 1.470 millones de dólares (1.350 millones de euros) el año pasado, según cifras de Wine Australia.

Los quince mercados principales de exportación de Australia van viento en popa. EEUU se lleva la palma en importe con 443 millones de dólares (+4%), seguido de Reino Unido (+0,2%). Pero donde se dispara realmente el crecimiento es en Asia.

China es el tercer importador de vinos australianos, con un importe de 370 millones de dólares (+66%), y Hong Kong, su quinto cliente (132 millones de dólares, +22%). "Si juntamos los dos, China y Hong Kong superan por primera vez a EEUU", recalca Stuart Barclay, director de marketing en Wine Australia.

En otros países asiáticos, como Malasia (+56%), el crecimiento es espectacular. Este crecimiento se explica, en parte, por la caída de la moneda australiana. "Comprar vino australiano se ha vuelto mucho más asequible para estos mercados", explica Barclay a la AFP.

El sector se beneficia de los acuerdos de libre comercio firmados por Australia con varios países asiáticos, y el más importante de todos, el de China, entró en vigor a finales de 2015.

"Marcará una gran diferencia: los impuestos, que empezaron a bajar, eran de en torno al 16% y desaparecerán de aquí a cuatro años", afirma Jeff Burch, presidente de Howard Park Wines, cuyos viñedos se encuentran en Australia Occidental.

- Cursos de degustación en mandarín -

Incluso antes de su entrada en vigor, el acuerdo ya había contribuido al crecimiento récord de las ventas de vino a China, explicó Jeff Burch. "Ha suscitado interés. La gente pensó 'el vino australiano va a ser más barato, echemos una ojeada'". Hay que seducir "a la clase media que se occidentaliza cada vez más y muestra interés por el vino".

Junto con su equipo, Jeff Burch va unas cinco veces al año a China. Abrió una oficina en Pekín, gestionada por chinos. Invita a sus viñedos a distribuidores y vendedores para que entiendan mejor el vino. "Los turistas VIP vienen por dos o tres días", añade.

"Grabamos nuestros cursos de degustación, traducidos al mandarín -dice- y enviamos los DVD para que nuestro mensaje pueda difundirse por toda China". "Muchos productores son muy activos en China", explica Stuart Barclay. Wine Australia también ha abierto una oficina en el país. "Organizamos muchos espectáculos en torno al vino. (…) Hemos creado un concurso".

En Australia, las regiones vitícolas intentan atraer a turistas. "Cuando regresan a China compran vino australiano", afirma Stuart Barclay. En 2015, más de un millón de chinos veranearon en Australia. La ralentización del crecimiento chino no preocupa a Jeff Burch : "Los chinos son cada vez más ricos y quieren probar lo mejor de todo. El vino forma parte de lo mejor".

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AFP