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Banderas europeas ante el Big Ben, junto al Parlamento británico, en Londres, en marzo de 2017. El gobierno conservador británico publicó su proyecto para derogar todas las leyes europeas que rigen en el Reino Unido

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El gobierno conservador británico publicó este jueves su proyecto para derogar todas las leyes europeas que rigen en el Reino Unido y que ya suscitó críticas de la oposición.

Este texto del gobierno, conocido como Ley de Derogación (Repeal Bill) derogará la Ley de Comunidades Europeas de 1972, que daba primacía a los tratados europeos, y convertirá de hecho las leyes europeas en leyes británicas, para que no haya un salto al vacío al salir de la UE y para dar tiempo a los ministros y al Parlamento a eliminarlas o conservarlas.

Ello "nos permitirá abandonar la Unión Europea con el máximo de certezas, continuidad y control", subrayó en un comunicado el ministro a cargo del Brexit, David Davis.

La Ley de Derogación constituye "uno de los textos legislativos más importantes" de la historia y "una etapa mayor en el proceso de salida de la Unión Europea", insistió.

Se espera que el texto, que no será votado hasta el otoño, dé pie a encarnizados debates parlamentarios, exponiendo la fractura, incluso dentro de cada partido, que genera todavía el Brexit.

Todo ello, en un Parlamento en que los conservadores ya no tienen mayoría absoluta y bastaría una pequeña revuelta interna para dar al traste con los planes del gobierno.

La oposición laborista ya advirtió que no votará el texto y exige al gobierno garantías de que no aprovechará el paso para derogar, por ejemplo, las protecciones de los trabajadores del derecho europeo.

Bajo la ley, los ministros podrán, sin contar con el Parlamento, derogar algunas leyes bajo el argumento de que hay que acelerar la transición.

"Tenemos grandes problemas con la posición del gobierno (en el Brexit) y, a menos que el gobierno no los atienda, no apoyaremos el proyecto de ley", dijo al diario The Guardian el portavoz laborista para la salida de la UE, Keir Starmer.

Los laboristas advirtieron también que no tolerarán el abuso de lo que se conoce como "Poderes de Enrique VIII", la disposición ya mencionada que permitiría al gobierno modificar leyes sin contar con el Parlamento.

Lo mismo opinaban los centristas eurófilos del Partido Liberaldemócrata. "No vale la pena hacerse ilusiones. Esto va a ser el infierno", declaró Tim Farron, jefe del partido, que presentó su dimisión en junio.

Previendo estas dificultades, David Davis instó a los parlamentarios a trabajar "juntos, por el interés nacional", en aras de "tener un corpus legislativo que funcione cuando dejemos la Unión Europea".

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AFP