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Theresa May habla durante su discurso sobre el Brexit, este martes 17 de enero en Londres

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La primera ministra británica, Theresa May, defendió el martes una ruptura "clara y nítida" con la Unión Europea (UE) al declarar que el Brexit significaba también una salida del mercado único europeo.

"El Reino Unido no puede continuar siendo parte del mercado único", subrayó May en un esperado discurso en Londres con el que luego de meses de suspenso reveló sus prioridades para las negociaciones con la UE.

May, que tiene previsto activar el procedimiento de divorcio del Reino Unido con la UE antes de fin de marzo, preludio a dos años de negociaciones, anunció que someterá el acuerdo final al Parlamento británico, lo que hizo subir la libra esterlina.

Bruselas no comentó oficialmente la hoja de ruta de la primera ministra británica. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, saludó sin embargo en su cuenta de Twitter un discurso "más realista" que los anteriores.

May llamó a Tusk y al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, tras su discurso para decirles que Londres deseaba "el mayor acceso posible [al mercado único] a través de un nuevo acuerdo comercial completo, valiente y ambicioso", indicó una portavoz.

Además, telefoneó a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente francés, François Hollande.

"Les dijo a ambos que el Reino Unido quería que la Unión Europea prospere, que entiende la importancia de las 'cuatro libertades' del mercado único y que no pretende formar parte del mercado único", según su portavoz.

"Preparados a partir del momento en el que el Reino Unido lo esté. Sólo la notificación [del artículo 50] puede lanzar las negociaciones", reaccionó el el negociador de la Comisión Europea, Michel Barnier, en la red social.

Para la primera ministra, mantener al Reino Unido en el mercado único de 500 millones de consumidores es incompatible con la prioridad número uno de Londres: controlar la inmigración europea que pasa por el fin del principio de libre circulación de trabajadores.

En el referéndum de 2016, 52% de los electores británicos votaron por salir de la UE y muchos citaron el control de la inmigración como motivo principal.

-'Por fin un poco de claridad'-

La voluntad de una salida del mercado único vuelve "todavía más probable" el escenario de un nuevo referéndum sobre la independencia de Escocia, donde se votó mayoritariamente por seguir en la UE, reaccionó la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, que consideró que eso comportaría "una catástrofe económica".

Tras meses de incertidumbres sobre sus intenciones, Theresa May dijo que deseaba "una nueva asociación equitativa" con la UE, "no un estatuto de miembro parcial o asociado de la UE, que nos dejaría mitad adentro o mitad afuera". Además, defendió un "nuevo acuerdo" sobre la unión aduanera.

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, se felicitó por los anuncios de May expresando que "al fin [hay] un poco de claridad".

"Por primera vez, el Reino Unido ha aceptado la inflexibilidad de la UE sobre las cuatro libertades", declaró a la AFP Stephen Booth, director del laboratorio de ideas Open Europe. La UE indicó a Londres que la libertad de circulación de bienes, de capitales y de servicios estaba indisolublemente unida a la de las personas.

Pero aún así May aseguró que buscaría "tener el mayor acceso posible" al mercado único, habida cuenta de que el 44% de las exportaciones británicas se hicieron a la UE en 2015. Para evitar "un cambio demasiado brusco", propuso una implementación "por etapas" de un acuerdo con la UE al término de las negociaciones.

La comunidad empresarial se congratuló por las precisiones de May, aunque subrayaron que todavía quedaba lo más difícil por hacer: garantizar el mejor acceso posible al mercado europeo.

"En los negocios, lo que cuenta verdaderamente es que lo que uno obtiene en las negociaciones, no lo que uno desea", comentó Adam Marshall, director general de la Cámara de Comercio británica.

La primera ministra insistió sobre la construcción de un Reino Unido "abierto al mundo", que firma sus propios acuerdos comerciales con los países del Commonwealth, con los gigantes asiáticos y con Estados Unidos.

El discurso de Theresa May de este martes marca una verdadera ruptura y lanza a su país hacia la vía de un Brexit "duro". Londres podría tener que confrontar la intransigencia de otros líderes europeos, como la canciller alemana, Angela Merkel, que rechazan la idea de una "Europa a la carta".

"Los líderes europeos estarán contentos de tener unos cuantos detalles más sobre las negociaciones futuras", incidió Anand Menon, profesor de Ciencias Políticas del King's College de Londres. "Pero estarán menos contentos con las amenazas" de May, agregó, en referencia a que la dirigente sugirió que el Reino Unido sería libre de imponer un sistema de tasación "competitivo" para atraer a las empresas.

AFP