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Dos vecinos comprueban el estado de una vivienda, en la ciudad ucraniana de Avdiivka (este), destruida tras un bombardeo nocturno por parte de las fuerzas separatistas prorrusas, el 3 de febrero de 2017

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Al menos nueve personas murieron el viernes en el este de Ucrania en el sexto día consecutivo de enfrentamientos por el control de la ciudad de Avdiivka, al tiempo que Estados Unidos condenó las "acciones agresivas" de Moscú.

El ejército ucraniano y los rebeldes prorrusos se enfrentan desde hace días con morteros y disparos de artillería en esta ciudad industrial, controlada por Kiev, y situada en el frente oriental de Ucrania, diez kilómetros al norte del bastión rebelde de Donetsk.

Las autoridades ucranianas anunciaron la muerte en 24 horas de cinco soldados ucranianos cerca del frente mientras que las autoridades separatistas dijeron que dos civiles habían muerto en Donetsk por bombardeos ucranianos.

Según las fuerzas de Kiev, una habitante y un socorrista también murieron en los últimos combates en Avdiivka, lo que lleva el balance de los enfrentamientos a 34 muertos desde el domingo.

Se trata de los enfrentamientos más graves desde la instauración de un alto el fuego "ilimitado" a finales de diciembre y del balance más grave desde los periodos más violentos de la guerra, en 2014 y 2015.

Sin embargo la intensidad de los bombardeos disminuyó el viernes en Avdiivka. Solo se oían disparos esporádicos de mortero en las afueras de la ciudad, indicaron periodistas de la AFP en el lugar.

Cerca de 20.000 habitantes siguen sin embargo sin calefacción a pesar de las temperaturas invernales.

El suministro de agua corriente fue restablecido pero las canalizaciones no permiten dar suministro a los apartamentos situados en los últimos pisos de los edificios.

Hasta ahora sólo 200 personas han logrado salir de la ciudad.

Los dos campos se acusan mutuamente de ser responsables de estos enfrentamientos, los primeros desde la investidura del presidente estadounidense Donald Trump, favorable a un acercamiento con Rusia.

El gobierno ucraniano y la Unión Europea acusan a Moscú de apoyar militarmente a los separatistas, pero esta lo niega.

- 'Acciones agresivas' -

En su primera y muy esperada intervención, la nueva embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, dijo el jueves que quería "mejores relaciones con Rusia" aunque condenó "de manera fuerte y clara las acciones rusas", que calificó de "acciones agresivas".

"Rusia sólo puede tomar [medidas] en el frente político y diplomático, como lo está haciendo", replicó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

"Ahora lo importante es de algún modo forzar y convencer a Kiev para que abandone este tipo de aventuras criminales", añadió.

El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, que el viernes se entrevistó por teléfono con su homóloga europea Federica Mogherini, habló en esta conversación de la "agravación de la situación en Ucrania".

Ambos responsables acordaron reunirse próximamente, según un comunicado del ministerio ruso de Relaciones Exteriores.

El jueves el presidente Vladimir Putin ya acusó a Kiev de ser responsable de los nuevos combates al "avanzar 200 metros en el territorio controlado por las milicias" rebeldes, de donde luego el ejército habría sido expulsado.

Por su parte el presidente ucraniano Petro Porochenko pidió a la comunidad internacional "presionar a Rusia para obtener un alto el fuego" en el este del país.

Avdiivka, una ciudad estratégica en el conflicto, fue tomada por los rebeldes prorrusos en abril de 2014 pero unos meses después fue retomada por las tropas de Kiev, que desde entonces tienen allí un importante contingente.

La zona es un punto de paso que los rebeldes aprovechan para desplazar armas pesadas y donde también hay una fábrica de carbón, clave para alimentar en energía a la región.

El conflicto entre los separatistas prorrusos y el ejército ucraniano ha dejado más de 10.000 muertos desde que empezó en abril de 2014, consecuencia de la llegada de un gobierno prooccidental a Kiev y de la anexión de la península de Crimea por parte de Rusia.

AFP