Desde su inicio hace una semana, la ola de protestas en Irak ha sido mirada con lupa por Irán, donde es percibida como una conspiración para socavar las relaciones entre Teherán y Bagdad.

Los dos países libraron una guerra devastadora entre 1980 y 1988 y la influencia de Irán en Irak creció después de que la invasión encabezada por Estados Unidos derrocara al dictador Sadam Husein en 2003. Hoy, Irán ejerce una creciente influencia en su vecino, vía los grupos chiitas iraquíes.

Desde hace una semana, las protestas en la calle y los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad iraquíes se han cobrado más de 100 vidas, e hirieron a más de 6.000 manifestantes, la mayoría de ellos de bala.

Las protestas comenzaron pidiendo el fin de la corrupción y el desempleo, pero se han convertido en manifestaciones que piden la salida del actual gobierno.

Varias sedes de partidos, algunos de ellos pro-Irán, fueron incendiadas en el sur de Irak, y hay videos en las redes sociales que muestran a manifestantes ondeando banderolas con la frase "Irak libre, Irán fuera", en un país donde los dirigentes se acusan mutuamente de ser leales a países extranjeros, comenzando por Irán y Estados Unidos.

El líder del Hachd al Shaabi, una coalición paramilitar con mucho poder dirigida por las milicías chiitas cercanas a Irán, se dijo dispuesto el lunes a intervenir para evitar "un golpe de Estado o una rebelión".

En Teherán, varios dirigentes acusaron a los "enemigos" de Irán de estar detrás de estos intentos de distanciar a los dos países.

"Los enemigos buscan sembrar la discordia, pero han fracasado y su conspiración no será efectiva", dijo el lunes el líder supremo Ayatolá Ali Jamenei, citado en la cuenta de Twitter de su gabinete.

"Irán y Irak son dos naciones cuyos corazones y almas están unidos. Este vínculo se hará más fuerte día a día", agregó.

La agencia de noticias oficial iraní Irna acusó a Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel de avivar las protestas iraquíes para afectar negativamente a las relaciones de Irán con Irak y Siria. "Protestas sin precedentes en ciudades iraquíes demuestran que algunas fuerzas dentro y fuera de la región están seriamente preocupadas por la cercanía y la cooperación" de Bagdad, Teherán y Damasco, añadió.

-Lluvia de flechas y piedras-

El portavoz del gobierno de Irán, Ali Rabiei, declaró que su país está dispuesto a "apoyar a los hermanos y hermanas iraquíes y a ayudarlos. Ninguna forma de propaganda puede separar al pueblo de Irán e Irak".

El portavoz también hizo un llamado a los iraquies para que muestren más moderación y busquen medios democráticos y legales para ver satisfechas sus demandas.

Teherán también considera que no es una casualidad que estos problemas se produzcan en el momento de la peregrinación del Arbaín, uno de los momentos religiosos más importantes para los chiítas, que hace que muchos fieles iraníes viajen a Irak.

"Quieren asustar a la gente para que no vaya al Arbain, pero incluso si llueven flechas y piedras, los fervorosos devotos de Husein no tendrán miedo", dijo el general de división Yahya Rahim Safavi, uno de los asesores militares de Jamenei.

Arbaín marca el final del período de luto de 40 días por la muerte del Imán Husein, nieto de Mahoma, en el siglo VII en Kerbala, a manos de las fuerzas del califa Yazid.

La semana pasada, Irán instó a los ciudadanos que planeaban ir a Irak a retrasar su viaje.

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