Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Un turista abraza a un gambiano a modo de despedida tras la recomendación del Gobierno británico a sus ciudadanos de salir del país por el recién decretado estado de emergencia, el 18 de enero de 2017, en Banjul

(afp_tickers)

Las tropas de varios países de África del Oeste estaban listas el miércoles por la noche para intervenir en Gambia desde Senegal si, a medianoche GMT, una mediación diplomática no había conseguido convencer al presidente saliente Yahya Jammeh de que cediera el poder a Adama Barrow.

Jammeh cuestiona su derrota ante su sucesor electo, Adama Barrow -que se espera preste juramento el jueves- en las elecciones celebradas el pasado 1 de diciembre.

El presidente mauritano, Mohamed Uld Abdel Aziz, llegó el miércoles por la noche a Banjul para participar en las mediaciones que están llevando a cabo desde diciembre dos misiones de dirigentes de la Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (Cedeao, 15 países) para convencer a Jammeh de que deje el cargo, en vano.

Mauritania, sin embargo, no es miembro de la Cedeao. "Nuestra propuesta de solución es independiente de todas las demás, la hemos preparado minuciosamente" desde diciembre, declaró a la AFP en Nouakchott un alto responsable de la diplomacia mauritana.

Al mismo tiempo, tropas de países de África del Oeste se mostraban listas para intervenir si fracasaban las negociaciones, después de que la Cedeao hubiera advertido en varias ocasiones que podría recurrir a la fuerza en última instancia.

Entre los países que desplegaron soldados figuraban Nigeria y Senegal, único vecino terrestre de Gambia, una excolonia británica de menos de dos millones de habitantes.

"Nuestras tropas están en alerta y se entrenan desde el comienzo de la crisis. El ultimátum vence a medianoche. Si la solución política falla, iniciaremos" las operaciones en la vecina Gambia, dijo el coronel Abdou Ndiaye.

Por su parte, la fuerza aérea nigeriana anunció el miércoles que había enviado 200 efectivos y aviones a Senegal, precisando que el despliegue estaba destinado a una posible intervención en Gambia.

Yahya Jammeh, que dirige el país con mano de hierro desde hace 22 años, afirma que se quedará mientras la justicia no haya dictaminado sobre sus demandas electorales, pese a las presiones internacionales para que ceda el poder el jueves tras la expiración de su mandato.

La tensión creció en el país desde que Jammeh decretara el martes el estado de emergencia por 90 días con la aprobación de la Asamblea Nacional.

Desde entonces, se registró una oleada de salidas de turistas, británicos y holandeses en su mayoría, tras las recomendaciones de sus respectivos países. El miércoles, las playas estaban desiertas y en ellas solo quedaban empleados desocupados y cabras.

- 'Todas las medidas necesarias' -

Senegal presentó el miércoles ante el Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución para apoyar los esfuerzos de la Cedeao en la crisis gambiana, según diplomáticos. Dakar pidió a la ONU que apoye "todas las medidas necesarias" para asegurar el traspaso de poderes, según el texto consultado por la AFP.

Mientras tanto, Adama Barrow, que debe tomar posesión el jueves, recibió refugio el 15 de enero en Senegal a petición de la Cedeao. Pero, a través de uno de sus consejeros, Barrow aseguró esta semana que estará en Gambia para prestar juramento.

"Será investido en Gambia" pero no como estaba previsto incialmente, precisó el miércoles en Banjul su portavoz, Halifa Sallah, en una rueda de prensa. "Se prepara para su investidura por otros medios", agregó, sin aportar más precisiones.

En Banjul, conforme avanzaban las horas, los simpatizantes de Yahya Jammeh, algunos de ellos desde hacía mucho tiempo, marcaban distancias con el presidente saliente.

La vicepresidenta Isatou Njie Saidy dimitió el miércoles; el ministro de Salud, Omar Sey, la víspera, según sus allegados. Antes que ellos, varios ministros habían dejado sus funciones, incluidos los de Relaciones Exteriores, Finanzas y de Información.

Banjul, la capital, parecía este miércoles una ciudad dormida: menos vehículos circulaban, numerosas tiendas estaban cerradas y comenzaban a faltar alimentos en algunos barrios, según periodistas de la AFP y testigos.

Como medida de precaución, el mayor hospital de Banjul, situado cerca del palacio presidencial, mandó evacuar a otros centros a todos sus enfermos, excepto a los más graves, según un miembro de la plantilla.

AFP