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Una mujer sostiene una bandera turca y una rosa en el funeral del policía turco Fethi Sekin y del funcionario del tribunal Musa Can, víctimas del atentado de Esmirna, el 6 de enero de 2017 en esa ciudad turca

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Turquía rindió homenaje este viernes a los dos muertos en un atentado parcialmente abortado un día antes en la ciudad de Esmirna (oeste), pocos días después de la matanza de Año Nuevo en Estambul, cuyo autor sigue prófugo.

Ambos ataques marcan el inicio de un 2017 ensangrentado en Turquía, país traumatizado por un golpe de Estado fallido y varios atentados en el año recién terminado.

Pese a estos últimos ataques, el primer ministro Binali Yildirim exhortó a sus conciudadanos a "no modificar el curso normal de su vida". "Si lo hacen, servirán a las ambiciones de las organizaciones terroristas", afirmó el jueves por la noche.

Horas antes, un comando hacía explotar en Esmirna, tercera ciudad del país, un coche bomba delante del palacio de justicia.

Pese a ello, un policía, que fue abatido por los asaltantes, impidió que estos cometieran una matanza en el interior del edificio, según las autoridades.

Fethi Sekin, un agente de circulación de 44 años, detuvo el coche bomba y persiguió a sus ocupantes, pero se quedó sin munición, según la prensa turca, y murió por disparos de uno de los miembros del comando.

Además de este policía, también murió un agente judicial y nueve personas resultaron heridas.

Dos de los asaltantes fueron igualmente abatidos y las autoridades encontraron lanzacohetes, dos kalashnikov y ocho granadas.

"Sacrificando su vida, sin duda (...) Fethi Sekin impidió un desastre aún mayor", declaró el jueves Yildirim, que se reunió con las familias de las víctimas del atentado en Esmirna, ciudad de la que también es diputado.

Miles de personas rindieron homenaje este viernes al policía y al agente judicial asesinados. Sus féretros, cubiertos con la bandera turca, fueron expuestos en un atrio del palacio de justicia, donde miles de magistrados, policías y políticos cantaron el himno nacional.

Los autores del ataque han sido identificados y 18 personas están detenidas, indicó el ministro de Justicia, Bekir Bozdag, que lo imputó al Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK).

- Nuevos detalles -

El ataque se producía apenas cuatro días después de un espectacular atentado en una discoteca de Estambul, reivindicada por el grupo yihadista Estado Islámico y cuyo autor consiguió escapar tras matar a 39 personas.

Este viernes, las autoridades turcas seguían buscando al asaltante, que según dijo el viceprimer ministro, Veysi Kaynak, el jueves, es probablemente de origen uigur, etnia de religión musulmana mayoritaria en la región china de Xinjiang.

Los investigadores consideran que aún se encuentra en Estambul, donde podría estar protegido por una célula del EI, informó este viernes el diario Hürriyet.

En varios barrios de la ciudad se han producido vastas operaciones de registro.

Tras el atentado, el asaltante pasó la noche en un café de Zeytinburnu, en la orilla europea de la ciudad, antes de abandonar el local con dos personas, según el mismo diario.

Por su parte, el periódico Habertürk informó de que el atacante se encontraba aún en la discoteca cuando llegaron los primeros policías, y que pudo haber salido con un grupo de personas evacuadas, explicando a la policía que había rehenes en la cocina del local.

En el marco de la investigación han sido detenidas unas cuarenta personas, entre ellas la mujer del sospechosos y numerosos oriundos de Asia central, según los medios.

Al reivindicar la matanza en el club Reina, el EI reprochó a Turquía su intervención en Siria y su participación en la coalición liderada por Estados Unidos que combate al grupo yihadista en Siria e Irak.

El estado mayor turco afirmó este viernes que el ejército turco había matado a "32 terroristas" del EI en la jornada del jueves, una cifra que no ha podido ser verificada de forma independiente.

AFP