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Tunahan Kuzu (dcha) y Selcuk Ozturk, íderes del partido Denk ('piensa', en holandés), la primera formación holandesa liderada por inmigrantes, en La Haya el 23 de febrero de 2017

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El ultraderechista Geert Wilders encabeza los sondeos para las legislativas de marzo en Holanda, pero un partido dirigido por holandeses descendientes de inmigrantes se propone invertir la tendencia.

La formación Denk (Piensa) quiere combatir el "racismo institucional" creando un registro nacional de las declaraciones racistas y sustituir la "integración" de los inmigrantes por la "aceptación".

El partido pretende ser una respuesta al Partido por la Libertad (PVV) de Geert Wilders, pero los medios de comunicación y sus opositores lo acusan de dividir y de polarizar a la sociedad.

"Cuando Geert Wilders difunde un fotomontaje de un opositor ¿no está polarizando? Un partido cristiano que dice que su Dios es mejor que el nuestro, ¿eso no es polarización? Jóvenes excluidos de la sociedad a los que se les acusa de ser terroristas sólo porque son musulmanes ¿no es polarización?", responde el número dos del partido, Farid Azarkan.

Denk es "el partido de todos los holandeses", asegura. "Queremos escribir la historia, bajo la dirección de hijos de inmigrantes, queremos ocupar el lugar que nos corresponde en democracia y eso pasa por el Parlamento".

Para Sjaak Koening, un politólogo de la Universidad de Maastricht, el solo hecho de "ver un partido completamente dirigido por holandeses de origen extranjero es algo único".

Fue fundado en 2015 por Tunahan Kuzu y Selçuk Öztürk, dos diputados expulsados del partido laborista por haber criticado la política migratoria.

El principal argumento de Denk "es que se diaboliza a los musulmanes", asegura Geerten Waling, de la Universidad de Leiden.

La formación busca el voto de los dos millones de holandeses hijos de extranjeros de fuera de la UE, de entre los 17 millones de habitantes. Las encuestas le vaticinan entre uno y dos escaños.

- 'Hombre de piel oscura' -

Según otra investigación, el 40% y el 34% de las personas respectivamente de origen turco y marroquí tiene la intención de votar por Denk.

"El PVV es el partido del hombre blanco enfadado, se podría decir que Denk es el del hombre de piel oscura enfadado", afirma un investigador, Aziz el Kaddouri, citado por los medios de comunicación. Esos hombres "se sienten abandonados" por los partidos tradicionales, según el investigador.

En un intento por seducir a los votantes de Wilders, el primer ministro holandés, el liberal Mark Rutte, invitó recientemente en una carta abierta "a los que no respetan los valores" holandeses a irse del país.

Para Azarkan, Denk "no es el partido del hombre de piel oscura enfadado sino el de los votantes decepcionados", "que por fin tienen la impresión de que un partido puede hacer oír su voz".

Denk y el partido de Wilders tienen programas radicalmente opuestos pero comulgan en otros aspectos.

Los dos son muy activos en las redes sociales. Denk llegó a recurrir a 'troles', es decir a cuentas falsas, para criticar a sus opositores, lo que obligó a la directiva a disculparse.

Al igual que Wilders, Denk ataca a la prensa y usa fórmulas que sabe que acabarán siendo portada. Y si tiene que llegar a la confrontación para llamar la atención lo hace. Por ejemplo, uno de sus fundadores se negó a estrechar la mano del primer ministro israelí.

"Tienen fórmulas populistas pero todavía no son un partido populista", sostiene Sjaak Koening. Según Waling, Denk representa a "un grupo de turcos relativamente conservadores", que votan por ejemplo en contra de una moción sobre "el genocidio armenio".

Pese a las acusaciones de que dividen a la sociedad, está claro que "aportan nuevas temáticas en política, lo que siempre es bueno para la democracia", apunta Koening.

Un récord de 28 partidos se presentan a las elecciones de marzo.

AFP