Al menos dos muertos en disturbios postelectorales en Benín
La calma reinaba en Benín este jueves por la noche mientras la Corte Constitucionalcomunicaba los resultados definitivos de las elecciones legislativas, tras dos días de violentas manifestaciones postelectorales reprimidas con balas reales, que dejaron al menos dos muertos, según un balance de la AFP.
El ejército de Benín y la policía dispararon este jueves con armas automáticas para dispersar a una multitud de manifestantes que se habían concentrado en torno a la residencia del expresidente Thomas Boni Yayi, que había apelado al boicot de las elecciones celebradas el pasado domingo.
A esos comicios solo se presentaron partidos próximos al poder y la tasa de participación fue del 27,1%, según indicó el jueves por la noche Joseph Djogbenou, presidente del a Corte Constitucional, una tasa algo mayor a la anuniciada previamente por la Comisión Electoral en los resultados parciales (23%).
El presidente, Patrice Talon, fue acusado de haber adoptado una deriva autoritaria en Benín, hasta la fecha un modelo de democracia en África occidental y tanto los opositores como la sociedad civil lo responsabilizaron de la exclusión de los grandes partidos de la oposición. Oficialmente, fueron excluidos por no haber respetado el nuevo código electoral.
El martes, los expresidentes Boni Yayi (2006-2016) y Nicéphore Soglo (1991-1996) lanzaron un ultimátum al presidente Talon para que interrumpiera el proceso electoral.
– Al menos dos muertos –
«Hicieron una incursión brutal», declaró a la AFP este jueves un allegado del expresidente Yayi Boni, que también estaba presente en el lugar. Según él, al menos tres personas murieron durante la intervención armada.
El ministro de Interior beninés, Sacca Lafia, declaró en Radio France International que hubo «algunos actos contrarios a las órdenes dadas».
«Se adoptarán las sanciones más duras contra las fuerzas de seguridad que no siguieron las órdenes dadas», declaró Lafia.
Una mujer falleció a causa de las heridas el jueves por la mañana, mientras que en el norte del país, en Kandi, donde también se produjeron altercados, un joven fue abatido por disparos del ejército el miércoles por la noche.
«Apuntaron contra él», contó a la AFP Kandissounon, el padre de la víctima. «La bala lo penetró y salió, mi hijo está muerto».
En esa ciudad una de las principales plantas algodoneras del país -un sector en el que el presidente Talon hizo fortuna antes de meterse en política- fue incendiada por la noche.
Según declaró un habitante de Kandi por teléfono, los manifestantes incluso intentaron «atacar a los bomberos, que trataban de apagar el fuego».
– «Atentar contra la estabilidad del Estado» –
Tras el consejo de ministros que tuvo lugar por la tarde, el gobierno beninés subrayó «la profesionalidad» de las fuerzas de defensa y de seguridad a la hora de mantener «el orden público».
«Los líderes del movimiento mostraron claramente su intención de atentar contra la estabilidad del Estado», acusó el gobierno en un comunicado.
Importantes contingentes de la policía y del ejército seguían desplegados en la capital económica el jueves por la noche, bloqueando el acceso a la residencia del exjefe del Estado.
Por su parte, Naciones Unidas indicó que seguía «de cerca la situación den Benín» a través de su portavoz en Nueva York, Stéphane Dujarric.
«Asistimos con inquietud a las tensiones y los disturbios que desembocaron en la destrucción de propiedades y en una respuesta fuerte por parte de las fuerzas de seguridad», declaró Dujarric ante la prensa, instando a ambas partes a guardar «la calma».
– Sin miedo a morir –
Pero, sobre el terreno, los manifestantes daban muestras de determinación.
«No tenemos miedo a la muerte, algún día moriremos. Nosotros, el pueblo beninés, amamos la democracia», dijo un manifestante a la AFP.
«No estamos de acuerdo en que [el presidente] Talon pueda matar nuestra democracia de este modo», añadió otro conductor de taxi-moto en Cotonú.
«Cree que estamos aquí para jugar, pero vamos en serio», agregó otro.
A finales de 2018, el Parlamento aprobó un nuevo código electoral para simplificar el panorama político, e impedir la proliferación de partidos (más de 250 en un país de 12 millones de habitantes).
Sin embargo, ni siquiera las principales formaciones políticas de la oposición lograron reunir las condiciones requeridas por la Comisión Electoral.
Amnistía Internacional y numerosas asociaciones de Benín denunciaron cortes en internet y un «nivel de represión alarmante» en el país.