Aleksandar Vucic: acusado de autoritario, pretende otro mandato presidencial
Belgrado, 31 mar (EFE).- El populista Aleksandar Vucic, líder del Partido Progresista Serbio (SNS), es el político más popular de Serbia desde hace años y aspira a ganar un segundo mandato de cinco años en las elecciones de este domingo, pese a críticas por actuar de forma autoritaria.
Ferviente ultranacionalista en sus primeros 15 años en política, el actual mandatario serbio, de 52 años, se presenta desde 2008 como europeista y sigue impulsando las negociaciones de adhesión comunitaria, que sin embargo están estancadas desde hace años.
Sus críticos le acusan de ser cada vez más autoritario, de destruir las instituciones democráticas y de controlar a los medios de comunicación a su favor.
Pese a ello, un estimado 50 % de la población serbia lo sigue apreciando como un político dedicado a modernizar el país y su infraestructura, mientras que atrae más inversiones extranjeras que el resto de la región.
Tras ser elegido en 2014 y 2016 primer ministro, ganó en 2017 su primer mandato presidencial con un 55 % de los votos, algo que parece estar seguro de poder repetir este domingo, para no tener que acudir a una segunda y decisiva ronda electoral.
«Estaría muy triste y muy insatisfecho sobre cualquier resultado inferior al 60 % y no podré ocultarlo», aseguró el presidente serbio esta semana en una entrevista.
Su orientación estratégica es que Serbia entre en los próximos años en la Unión Europea, algo que puede quedar en entredicho por su insistente apoyo a Moscú pese a la invasión rusa de Ucrania.
A diferencia del resto de Europa, Serbia no ha impuesto sanciones a Rusia; al contrario, Vucic se jacta de que su país es el único en Europa que defiende su libertad al no unirse a las medidas punitivas.
Al mismo tiempo, el presidente serbio, jurista de formación, tiene excelentes relaciones no solo con Rusia, el más antiguo y tradicional aliado de Serbia, sino también con China.
Al inicio de la pandemia del coronavirus en 2020 el mandatario calificó a su homólogo chino, Xi Jinping, como «hermano», después de recibir apoyo sanitario de Pekín.
Su principal aliado en el seno de la UE es el controvertido primer ministro ultranacionalista de la vecina Hungría, Viktor Orbán, quien acudió la semana pasada a Belgrado para apoyar su campaña electoral.
Tras el estallido de la guerra en Ucrania, Vucic centró su campaña electoral en promesas de mantener «la paz, estabilidad y seguridad», asegurar «una vida normal» sin desabastecimientos para los serbios.
Vucic se graduó en la Facultad de Derecho en Belgrado y entró en 1993 en el ultranacionalista Partido Radical Serbio (SRS).
En 1995, durante una intervención en el Parlamento, declaró sobre una posible intervención internacional en Bosnia: «Por cada serbio que maten, nosotros mataremos a cien musulmanes».
En julio del mismo año las tropas serbobosnias asesinaron a más de 8.000 varones musulmanes en el enclave bosníaco de Srebrenica, la mayor masacre perpetrada contra civiles desde la II Guerra Mundial.
En 1998 Vucic fue ministro de Información del Gobierno serbio durante la presidencia del autoritario Slobodan Milosevic, acusado luego de crímenes de guerra, y firmó una ley que imponía multas astronómicas a los medios críticos con el régimen.
Durante años defendió abiertamente al líder militar serbobosnio Ratko Mladic, condenado por la Justicia Internacional a cadena perpetua por crímenes de guerra y genocidio.
En 2008 fundó con el entonces presidente Tomislav Nikolic el SNS, un partido orientado hacia una eventual entrada de Serbia en la UE y que aboga por una reconciliación en los Balcanes.
No obstante, la principal disputa pendiente en la región, entre Serbia y su exprovincia Kosovo, independiente desde 2008, no se ha resuelto bajo Vucic hasta ahora.
El presidente serbio, que mide casi dos metros, está casado en segundas nupcias y tiene tres hijos. EFE
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