Alemania y la tarea pendiente del rearme 80 años después del fin de la II Guerra Mundial
Salvador Martínez Mas
Berlín, 5 may (EFE).- Alemania, 80 años después de perder la Segunda Guerra Mundial y ser liberada del nacionalsocialismo, afronta ahora el reto del rearme militar debido a la amenaza geopolítica que supone Rusia en un contexto marcado también por el distanciamiento de Estados Unidos de Europa.
Superar las tradicionales reticencias con las que los alemanes han visto las necesidades del Ejército, una desconfianza vinculada a que Alemania fue una funesta potencia durante el Tercer Reich, es uno de los retos que asume ahora el virtual canciller alemán, el cristianodemócrata Friedrich Merz.
Incluso antes de que, debido a la confrontación con el mundo soviético en la Guerra Fría, el Ejército alemán viera la luz en 1955 bajo la República Federal de Alemania —la «Alemania Occidental»—, la idea de unas nuevas Fuerzas Armadas ya era un tema cargado de disputas entre los propios líderes germanos.
Un rearme asociado a traumas históricos
Crear un Ejército y el gasto en Defensa en Alemania ha sido algo tradicionalmente asociado al rearme del país en momentos traumáticos en una nación perdedora de dos guerras mundiales.
«La creación del ‘Bundeswehr’ o Ejército alemán ya fue un tema muy controvertido en la década de 1950», recordó a EFE Rafael Loss, experto de defensa de la Oficina en Berlín del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (EFCR).
«La principal tensión en política exterior entre el conservador Konrad Adenauer y los socialdemócratas de la época era que Adenauer favorecía el anclaje de seguridad transatlántico», agregó Loss, que describió al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) de entonces como una fuerza «movilizada» contra el «rearme y la entrada en la OTAN».
Expertos como Loss o Carlo Masala, profesor de la Universidad del Ejército de Múnich, señalaron a EFE que el enfrentamiento del mundo libre con la Unión Soviética supuso para Alemania un considerable rearme.
Alemania se desarmó tras la Guerra Fría
«Alemania jugó un papel muy activo en su defensa en tiempos de la Guerra Fría», dijo Masala a EFE al comentar cómo en ese tiempo, su país llegó a dedicar entre el 3,5 % y el 4,5 % del PIB en Defensa, un compromiso que se mantuvo incluso con cancilleres socialdemócratas Willy Brandt y Helmut Schmidt.
Para Masala, el problema es que, tras la caída del Muro de Berlín y del comunismo, Alemania, al igual que otros países europeos, se dedicó a «recoger los dividendos de la paz», a «reducir presupuestos en Defensa y el tamaño de su Ejército», lo que limitó las fuerzas armadas a militares que podían ser enviados a misiones en el extranjero.
Pero la invasión rusa contra Ucrania iniciada en febrero de 2022 supuso para Alemania un ‘shock’ histórico que obligaba a un «tiempo de cambio», según la expresión del canciller saliente, Olaf Scholz.
Tras esas palabras se esconde el que Alemania pasara a gastar un 2,12 % del PIB en defensa en 2024 tras décadas lejos del 2 % acordado como mínimo en la OTAN y a adoptar un papel de liderazgo europeo en lo que al apoyo militar a Ucrania se refiere.
Alemania: liderar mientras EE.UU se aleja
El actual distanciamiento de Estados Unidos de Europa, escenificado en la pasada Conferencia de Seguridad de Múnich con un discurso crítico con las naciones del Viejo Continente del vicepresidente estadounidense, JD Vance, no ha hecho más que agravar la sensación de urgencia en torno al liderazgo internacional de Alemania.
Pero Masala, cuyo último libro se llama ‘Wenn Russland Gewinnt’ o «Cuando gana Rusia» (Ed. C.H.Beck, 2025) y en él describe un escenario realista en el que el Ejército de Vladímir Putin ataca a Estonia para poner a prueba a Occidente, señaló que hasta ahora Alemania ha sido muy cauta en lo que a gasto militar se refiere.
«Scholz vaciló al apoyar a Ucrania. No se puede decir que hayamos tenido un punto de inflexión. Entre finales de febrero de 2022 hasta alrededor de junio de ese año se tomaron muchas decisiones importantes, pero después de eso hubo más cautela», añadió.
Merz, que se espera sea investido canciller mañana martes gracias a una coalición entre conservadores y socialdemócratas, representa un cambio considerable respecto a Scholz.
Además de haber ganado el pasado 23 de febrero una campaña electoral con mensajes como «tenemos que poder defendernos para no tener que defendernos», Merz contará con los efectos de las reformas constitucionales realizadas en marzo que excluyen del freno a la deuda el gasto en Defensa del Estado.
La mayoría de la sociedad alemana apoya la línea política del rearme de Merz, y según una encuesta de abril del instituto Forschungsgruppe Wahlen para la televisión pública ‘ZDF’, el 70 % de la población desea que el Ejército cuente con más recursos.
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