Brote de variante británica cierra actividad económica y pública en Oslo
Copenhague, 23 ene (EFE).- El Gobierno noruego decretó este sábado un cierre de la actividad económica y la vida pública de una semana en el área de Oslo debido a un brote de la mutación británica del Sars-CoV2.
Las medidas, que afectan a diez municipios de la región de la capital noruega, estarán vigentes inicialmente desde las 11.00 GMT de hoy hasta el día 31.
Todas las tiendas no esenciales permanecerán cerradas, así como los centros comerciales, restaurantes (que podrán vender a domicilio), gimnasios, piscinas, bibliotecas, cines y museos, y se suspenden las actividades deportivas o de tiempo libre.
Los centros de educación superior implantarán la enseñanza a distancia, mientras se combinará esta con la presencial en las escuelas.
Las autoridades recomiendan además evitar las visitas en casa, los viajes innecesarios e instan a trabajar desde el domicilio, completando un paquete de medidas más duro que el que se implantó la primavera pasada en el inicio de la pandemia.
«Es una situación muy grave y debemos hacer todo lo que podamos para parar el brote. Esperemos que todos se impliquen en esta enorme muestra de fuerza para derrotar a la mutación», dijo en rueda de prensa el ministro de Salud, Bent Høie.
Høie aconsejó a los residentes en las zonas afectadas que no se desplacen a otros municipios donde no rigen esas restricciones.
BROTE EN UNA RESIDENCIA DE ANCIANOS
El brote fue confirmado el viernes en el municipio de Nordre Follo, con 34 casos y dos muertos en una residencia de ancianos y una posible propagación a una guardería.
El Instituto de Salud Pública cree que el brote puede haberse originado hace dos semanas.
Esa variante fue detectada por primera vez en Reino Unido en septiembre y se ha extendido por todo el continente, especialmente en Irlanda, pero también en Dinamarca, donde las autoridades calculan que será la dominante a mediados de febrero.
El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció ayer que se dan «evidencias» de que «está asociada a un mayor nivel de mortalidad», además de ser más contagiosa, aunque las vacunas parecen ser efectivas contra esa cepa.
Noruega es uno de los países menos afectados por la pandemia en Europa, con 60.259 casos y 544 muertos (10,24 por cada 100.000 habitantes), según la universidad estadounidense Johns Hopkins.
La incidencia en las dos primeras semanas de enero fue de 148,94 casos por 100.000 habitantes, la quinta menor en Europa, de acuerdo con el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC). EFE
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