Bruselas celebra dictamen que pide restricción general de PFAS, con exenciones específicas
Bruselas, 26 mar (EFE).- La Comisión Europea celebró este jueves el avance hacia una futura restricción en la UE de las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), tras el respaldo científico preliminar de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), que aboga por limitar su uso pero avala exenciones específicas.
«Abordar la contaminación por PFAS es una prioridad. La Comisión Europea acoge con satisfacción que la ECHA esté avanzando en su trabajo y espera con interés los dictámenes de la agencia a finales de este año, basados en la ciencia y las pruebas más recientes, así como en el impacto socioeconómico de posibles restricciones», trasladó a EFE el entorno de la comisaria europea de Medioambiente, Jessika Roswall.
La reacción de la comisaria se produce después de que los dos comités científicos de la ECHA, con sede en Helsinki, dieran un paso clave en el procedimiento regulatorio al respaldar una restricción general de estas sustancias, utilizadas ampliamente en sectores industriales y de consumo, pero con derogaciones.
En concreto, el Comité de Evaluación de Riesgos (RAC) de la ECHA adoptó su dictamen final el pasado 2 de marzo, en el que concluye que los PFAS plantean «riesgos crecientes para la salud humana y el medioambiente».
«Son altamente persistentes, permanecen en el entorno durante largos periodos, se desplazan a grandes distancias y contaminan aguas subterráneas y suelos, mientras que algunas causan problemas graves de salud, como cáncer y daños reproductivos», señala en su análisis.
El presidente del RAC, Roberto Scazzola, señaló en un comunicado que «una restricción a escala de la UE es una medida eficaz para reducir estos riesgos» y añadió que «si se permiten exenciones, el RAC recomienda medidas para minimizar las emisiones de PFAS».
El Comité de Evaluación de Riesgos considera, además, que las medidas regulatorias actuales no son suficientes para controlar sus emisiones y defiende la necesidad de una actuación adicional a nivel de la UE.
Asimismo, propone medidas de gestión del riesgo, como planes específicos para instalaciones industriales, seguimiento de emisiones, mayor transparencia en la cadena de suministro y etiquetado claro para los consumidores.
Por su parte, el Comité de Análisis Socioeconómico (SEAC) avaló el 10 de marzo un proyecto de dictamen que respalda también una restricción amplia, aunque subraya la necesidad de introducir exenciones específicas cuando no existan alternativas viables o cuando los costes de una prohibición superen sus beneficios.
Este enfoque pretende mantener el equilibrio entre la protección de la salud y el medio ambiente y la viabilidad económica de determinados sectores, al tiempo que evita distorsiones en el mercado interior mediante una acción coordinada a nivel europeo.
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS o «contaminantes eternos» tienen múltiples aplicaciones industriales en tuberías, extintores, refinerías, textiles, piezas para al automoción y el sector aeroespacial o semiconductores, entre otros.
La propuesta para restringir las PFAS en la UE/EEE fue presentada por Países Bajos, Alemania, Dinamarca, Noruega y Suecia en 2023 y, desde entonces, la Comisión Europea ha prohibido su uso en algunos productos de consumo como impermeables, cajas de pizza, cosméticos o juguetes.
El pasado enero, un estudio encargado por el Ejecutivo comunitario a las consultoras independientes Trinomics, WSP y Ricardo estableció que no actuar frente a las PFAS podría costar a la Unión Europea alrededor de 440.000 millones de euros de aquí a 2050.
Agregaban que reducir el impacto de estos compuestos «en origen» es con diferencia la opción más rentable frente a soluciones posteriores como el tratamiento del agua.
La ECHA abrió además una consulta pública de 60 días sobre el dictamen preliminar del SEAC, en la que podrán participar empresas, organizaciones y ciudadanos hasta el próximo 25 de mayo, aportando información adicional que será tenida en cuenta en la opinión final.
Se espera que el SEAC adopte su dictamen definitivo a finales de 2026. La Comisión Europea elaborará después una propuesta legislativa que será debatida y votada por los Estados miembros en el comité REACH.
«Apoyamos la transición para abandonar los ‘químicos eternos'», agregó la comisaria, quien precisó que «cualquier nueva normativa debe ser sencilla por diseño y ofrecer certidumbre, claridad y previsibilidad tanto para los consumidores como para las empresas» y subrayó que se debe «garantizar un enfoque de mercado único para evitar la fragmentación nacional».
La organización ecologista ClientEarth, por su parte, difundió un comunicado en el que instó a la UE «a prohibir todos los usos» de las PFAS tras los dictámenes de los comités de expertos porque «los efectos sobre la salud de los ciudadanos de la UE son cada día más evidentes». EFE
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