Bélgica despide al papa Francisco en una multitudinaria misa con los reyes eméritos
Bruselas 24 abr (EFE).- Bélgica despidió este jueves al papa Francisco con una misa celebrada en la Basílica Nacional del Sagrado Corazón de Koekelberg (Bruselas), donde se congregaron centenares de fieles, entre los que se encontraban el rey emérito belga, Alberto II, y su esposa, la reina Paola.
La misa estuvo presidida por el arzobispo de Malinas-Bruselas, Luc Terlinden, y contó con la presencia de los demás obispos belgas, que agradecieron durante sus discursos la importante presencia de fieles.
A pesar de ser un día especialmente lluvioso en la capital belga, todos los asientos de la nave inferior de la basílica e incluso algunos huecos de las escaleras quedaron ocupados.
Protegidos bajo paraguas, con chubasqueros e incluso con alguna manta a modo de capa, los primeros fieles llegaron al templo con más de media hora de antelación para acompañar las últimas oraciones del país al pontífice.
En los momentos previos a la misa, algunos asistentes hablaron, en declaraciones a EFE, de la visita que Francisco hizo a Bélgica el pasado septiembre.
El momento más destacado de su estancia en Bélgica fue cuando el papa se reunió con 17 personas que, siendo menores, fueron víctimas de abusos por parte de sacerdotes belgas.
Francisco llegó a afirmar entonces que la Iglesia debía pedir perdón y que los abusos a los menores habían sido una «vergüenza» y una “humillación”.
«Espero que el próximo papa, habiendo tenido la experiencia de ver cómo actuaron los papas anteriores, sea más decisivo en (…) tratar de erradicar el problema», afirmó en declaraciones a EFE Brian Heffernan, asistente a la misa, que recalcó también su «sensibilidad por las cuestiones sociales» y la convicción de crear «una Iglesia de los pobres y de los marginados, al servicio de las personas».
Otras personas se pronunciaron respecto a las polémicas palabras del pontífice cuando habló sobre la ley «asesina» del aborto o el papel de la mujer durante una visita, también en septiembre, a la Universidad Católica de Lovaina.
Sus declaraciones de que la mujer es «acogida fecunda, cuidado y entrega vital» despertaron entonces desacuerdo entre alumnos y profesores.
Esas declaraciones fueron señal del «largo camino que le queda a la Iglesia Católica por recorrer para entender lo que las mujeres pueden hacer», dijo a EFE Aurora Fiore, coordinadora de un grupo joven que estuvo presente durante la última visita del papa a Bélgica.
Sin embargo, añadió que «lo más importante es respetar y no culpar. (…) Creo que el papa Francisco abrió puertas»,
Uno de los rincones más visitados durante la tarde por los fieles fue la mesa sobre la que se había dispuesto un libro de condolencias en el que muchos trasladaron un último recuerdo al papa Francisco y en cuyas páginas podían leerse mensajes como «gracias por todo» o «tus acciones perdurarán en el tiempo».
Además, según informó la Conferencia Episcopal Belga, también las catedrales del país abrieron un registro de condolencias para que los fieles puedan trasladar un último recuerdo al pontífice. EFE
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