Católicos de América Latina piden en el Domingo de Ramos terminar guerras e injusticias
Redacción América, 29 mar (EFE).- Los católicos latinoamericanos acudieron masivamente a las iglesias para celebrar el Domingo de Ramos, una tradición que marca el inicio de la Semana Santa y en la que hoy se reflexionó sobre los estragos que dejan las guerras y la corrupción, y se hizo un llamado para recuperar la dignidad humana.
En México, el segundo país con más católicos en el mundo, con 97,8 millones de creyentes, la Arquidiócesis solicitó que la Semana Santa «no sea una tradición cultural para observar desde fuera”.
La conmemoración católica es, explicó la Arquidiócesis, «la oportunidad de dejar atrás una espiritualidad cómoda», para lo que se necesita colocarse “frente a un espejo» y «contemplar el momento que vivimos”.
Precisamente, al analizar la realidad política y social de Venezuela, el Arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord, hizo un llamado a la reconciliación, el perdón y la paz.
«Que seamos capaces también de transitar en Venezuela por un camino de reconciliación, perdón y paz», dijo el sacerdote a los venezolanos que vivirán una Semana Santa marcada por las fallas de electricidad en varios estados.
Por ese motivo, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó asueto del lunes 30 de marzo al viernes 3 de abril en el marco de un plan de «ahorro de energía».
A su turno, el cardenal de Paraguay, Adalberto Martínez Flores, criticó las guerras que se libran en el mundo y convocó a romper «con la irracionalidad de la violencia».
«Hoy vemos esas realidades en el mundo: guerras, enfrentamientos, violencias. Se lanzan misiles y bombas contra pueblos enteros donde mueren civiles inocentes y se excusan diciendo que son solamente daños colaterales», afirmó el purpurado.
En el mismo sentido se pronunció el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, quien comentó que «Cristo sigue siendo crucificado cuando en una nación la dignidad humana es pisoteada» y «la corrupción, la injusticia o la indiferencia hieren el alma».
El calvario de Jesucristo «sigue en el migrante que busca un futuro y en el pobre que no encuentra oportunidades», dijo Ulloa, quien recomendó a los católicos preguntarse «cómo llevan su cruz particular».
Igualmente, el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Carlos García, aprovechó la presencia de miles de católicos en las iglesias para pedirles que reconozcan «las fracturas en la sociedad, como la violencia y la pobreza», y a asumir «el desafío de la reconciliación nacional».
El mensaje de hoy fue entregado cuando faltan dos semanas para las elecciones generales en Perú, en las que se elegirá al nuevo presidente y el Parlamento, y en medio de un tenso clima de violencia en las calles.
Reflexión y tradición
Durante el Domingo de Ramos el arzobispo de Tegucigalpa, el español José Vicente Nácher, instó a los católicos hondureños a no reducir la Semana Santa a un «acto cultural o vacacional» sino a asumirla como un «volver al origen de la fe».
A pesar de ello, según cifras del Gobierno que preside Nasry ‘Tito’ Asfura, unos dos millones de turistas, entre nacionales y extranjeros, se movilizarán en Honduras durante la Semana Santa, principalmente a las playas del Caribe, sitios arqueológicos, ríos y parques ecológicos.
La procesión de las palmas también es una expresión de fe en El Salvador, que posee un 50 % población católica, y en Ecuador, en donde este año fue notoria la ausencia de los ramos elaborados con palma de cera, lo que evidencia que las campañas gubernamentales para proteger la especie endémica de los Andes han calado en la población.
«Levanten sus palmas para bendecirlas», pidió por su parte el cardenal nicaragüense y arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, tras lo cual los asistentes abandonaron este domingo el recinto llevando consigo el símbolo de protección con el que se decoran cada año millones de hogares en Nicaragua y el resto de América Latina hasta la siguiente Semana Santa. EFE
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