Cuba saca pecho de la solidaridad internacional tras la escalada retórica con EEUU
Juan Palop
La Habana, 21 mar (EFE).- El Gobierno cubano sacó pecho este sábado con la demostración de solidaridad exterior visibilizada por la iniciativa internacional Convoy Nuestra América, tras una semana de escalada retórica con EE.UU.
Cientos de activistas y políticos, principalmente de Europa y América Latina, han convergido este fin de semana en La Habana en señal de respaldo a Cuba y de rechazo al bloqueo petrolero de EE.UU que ha agravado aún más la profunda crisis que ya sufría la isla.
«Participamos en el acto de bienvenida al Convoy Nuestra América, una iniciativa que en nombre de la solidaridad y las causas justas ha unido a más de 600 personas de diversas latitudes en una certeza: Cuba no está sola», escribió en redes sociales el primer ministro cubano, Manuel Marrero.
El convoy, además de llevar 20 toneladas de alimentos, medicinas y equipos solares, ha supuesto un espaldarazo para La Habana, en un estado crítico tanto a nivel interno como externo.
Por un lado, su respaldo social ha sufrido un enorme desgaste en la isla, principalmente por la gestión económica del Ejecutivo, pero también por motivos políticos. Por otro, por la presión estadounidense, que ha alcanzado una nueva dimensión desde enero con un asedio petrolero que Naciones Unidas ha calificado como contrario al derecho internacional.
La falta de combustible ocasionada por el bloqueo ha elevado a tasas récord los apagones crónicos del país y paralizado casi totalmente el renqueante sector estatal, desde los hospitales y el transporte público hasta las fábricas a las oficinas públicas.
La inflación está además disparando los precios de los alimentos y mordiendo en la ya mermada capacidad adquisitiva de los cubanos, que venían de seis años de grave crisis por la conjunción de la pandemia, las sanciones estadounidenses y fallidas políticas económicas y monetarias.
Los integrantes de la iniciativa comenzaron a llegar a La Habana este miércoles y se espera que en los próximos días -aún sin fecha concreta por motivos meteorológicos- atraquen en la capital cubana varias embarcaciones procedentes de México con más activistas y ayuda humanitaria.
Entre los líderes de izquierdas que han acudido a La Habana, destacan el diputado británico Jeremy Corbyn, la senadora colombiana Clara López, el diputado español Gerardo Pisarello, el co-coordinador general de la Internacional Progresista, David Adler, y el exministro español Pablo Iglesias, además de varios eurodiputados.
Escalada verbal
Washington ha aumentado además la presión retórica en los últimos días, lo que ha llevado al Gobierno cubano ha responder con dureza, enrareciendo el ambiente de cara a los contactos bilaterales que La Habana reconoció por fin oficialmente hace una semana.
Esta semana el presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró que sería un «honor tomar Cuba» y poder hacer con la isla lo que quisiera. Díaz-Canel reaccionó criticando que se amenace a diario a su país y aseguró que cualquier intervención contra la isla se encontraría con una «resistencia inexpugnable».
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, menospreció por su parte la reforma anunciada este lunes por La Habana -para permitir a ciudadanos en el exterior invertir en el sector privado de la isla- y abogó por «cambiar personas» en el Gobierno de la isla.
En este sentido, los diarios estadounidenses Miami Herald y The New York Times publicaron en los últimos días que el Gobierno estadounidense está presionando para reemplazar a Díaz-Canel, percibido como un obstáculo en las negociaciones, informaciones que Rubio ha negado.
A esto respondió este viernes el viceministro cubano de Exteriores Carlos Fernández de Cossío al afirmar que «el sistema político cubano no es objeto de negociación, ni por supuesto el presidente ni ningún cargo es objeto de negociación, ni con EE.UU. o con ningún otro país».
William LeoGrande, experto en las relaciones entre Washington y La Habana, aseguró en una entrevista a EFE que un acuerdo económico era «muy posible», pero que si EE.UU. presionaba para lograr reformas políticas podría ser que Cuba se cerrase en banda. EFE
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