Cubano paga promesa a la Virgen del Cobre con marcha viral de 900 kilómetros
La Habana, 15 mar (EFE).- El cubano Omar Quintero Montes de Oca cumplió su promesa a la Virgen de la Caridad del Cobre con una caminata de 900 kilómetros del occidente al oriente de la isla, concluida en el Santuario de la Patrona de la religión Católica y popular «Cachita/Oshún» de la santería.
El «pagador de promesas», como es conocido, emprendió su larga andadura el 15 de enero desde la barriada habanera de Marianao, donde reside, para saldar la deuda de fe por el «milagro» que pidió en favor de la salud de su hijo Lázaro, enfermo de un cáncer que lo mantenía en coma en un hospital.
En poco tiempo su travesía se hizo viral en redes sociales, medios digitales independientes y ya próximo a cumplir su objetivo, trascendió a los estatales que también recogieron la increíble experiencia vivida por el peregrino, de 56 años.
Así reflejaron la acogida, solidaridad y apoyo que le dieron los pobladores en las obligadas paradas que hizo hasta arribar este lunes al poblado de El Cobre, en la provincia Santiago de Cuba, donde decenas de personas lo esperaron, entre ellos, el cantautor cubano Israel Rojas, para acompañarlo en el último trecho de su caminata.
Una foto publicada en el periódico regional oficial Sierra Maestra bajo el titular «Un cubano cumple su promesa» muestra a Quintero vestido de blanco con una camiseta que lleva impresa una foto de su hijo sobre la que cuelgan varios collares de los que usan los creyentes de las religiones afrocubanas.
EL MILAGRO DE LA VIRGEN
Los especialistas habían diagnosticado al joven un tumor maligno alojado en el intestino, para el que no tenían un pronóstico favorable, por lo que el padre desesperado se encomendó a su fe.
«En uno de esos desesperos salí del hospital, miré al cielo y le pedí a Dios y a la Virgen (de la Caridad) para que salvaran a mi hijito. Ahí prometí hacer esto si él sobrevivía», contó Quintero a los medios.
Entonces su hijo empezó a mejorar y salió del coma. Desde ese momento Quintero dio por concedido el milagro y decidió poner en marcha el cumplimiento de los votos que le ofreció.
El peregrino preparó su viaje durante varios meses, reunió para ello 11.000 pesos cubanos (458 dólares) y se construyó un carrito de madera en el que abrigó una imagen de la virgen con la inscripción «De La Habana al Cobre» y el nombre de su hijo enfermo.
Quintero tuvo que aplazar su peregrinación por la emergencia sanitaria impuesta por la covid-19, pero en cuanto pudo se lanzó a caminar.
En los primeros días del trayecto era un transeúnte más, caminando por las carreteras y las callejuelas de los pueblos y ciudades cabeceras de las provincias. Comía donde podía y para dormir se apañaba en estaciones de transporte o portales de establecimientos públicos.
Luego su promesa y su viaje se hicieron virales, los medios empezaron a cubrir su avance y la gente salía a la calle a recibirlo, ofreciéndole alojamiento, comida, ayuda solidaria, donativos, flores. Algunos le confiaron además ofrendas para que las entregara en El Cobre.
Quintero ha declarado que aún no ha encontrado la explicación para la repercusión de su viaje peregrino que le ha propiciado el sobrenombre de «el pagador de promesas» y un sinfín de emociones con abrazos, sonrisas y lágrimas que compartió con personas que no conocía, pero que le dieron muestras de su cariño y admiración. EFE
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