Cultivos en el espacio: de garbanzos en suelo lunar a microbios que sobreviven en Marte
Redacción Ciencia, 5 mar (EFE).- El suelo lunar no es compatible con la vida, contiene metales pesados, no retiene el agua y carece de los microorganismos que hacen que la Tierra sea fértil. Y el suelo marciano, no es mucho mejor. Pero hoy dos nuevos estudios arrojan un poco de esperanza a la agricultura extraterrestre.
En uno de ellos, publicado en Scientific Reports, los científicos han logrado cultivar plantas de garbanzos en un suelo lunar simulado tratado con hongos micorrízicos arbusculares y compost de lombrices.
El segundo, publicado en la misma revista y realizado en una simulación de suelo marciano con distintas proporciones de agua y en unas condiciones de presión y temperatura parecidas a las de la Tierra, consiguieron aumentar la masa de microbios, aunque desapareció a los 60 días del experimento.
La supervivencia del hombre en la Luna o en Marte no dependerá solo de tecnología punta, sino de nuestra capacidad para poder exportar los procesos biológicos más esenciales de nuestro planeta, la simbiosis entre hongos, lombrices y plantas.
Los dos estudios confirman que estas estrategias de regeneración de suelos podrían ser nuestra mejor baza en suelo extraterrestre.
Garbanzos en la Luna
El primer estudio, liderado por Jessica Atkin, de la Universidad de Texas A&M (Estados Unidos), demuestra que tratar suelo lunar simulado con hongos simbióticos y abono producido por lombrices puede mejorar significativamente la probabilidad de reproducción de las plantas de garbanzo.
Investigaciones previas han intentado hacerlo fértil de diversas formas pero las plantas cultivadas en estos suelos tratados suelen mostrar diversos signos de estrés, como retraso en el crecimiento y amarilleamiento de las hojas.
El equipo de Atkin cultivó plantas de garbanzo (Cicer arietinum) en muestras de suelo lunar simulado que trataron de dos maneras: añadiendo vermicompost (un abono producido por lombrices rojas (Eisenia fetida) al descomponer residuos biológicos), en diferentes concentraciones, e inoculando la mitad de las muestras de suelo de cada concentración con hongos simbióticos (micorrízicos).
En la Tierra, estos hongos mejoran las propiedades de circulación de nutrientes del suelo, reducen la cantidad de metales potencialmente tóxicos disponibles para su absorción por las plantas y producen una proteína que ayuda a unir el suelo para reducir la erosión.
Al medir la cantidad y el peso de las semillas de garbanzo producidas, junto con la altura de las plantas y la masa radicular, descubrieron que los garbanzos solo podían florecer y producir semillas en las muestras tratadas con hongos y vermicompost.
En comparación con las plantas de control cultivadas en mezcla para macetas 100 % comercial, las cosechas fueron más pequeñas pero el peso de las semillas fue muy parecido, o que sugiere que la calidad nutricional podría mantenerse.
Además, las plantas tratadas con hongos micorrízicos también tenían una masa seca de brotes y raíces significativamente mayor que las plantas no tratadas, lo que muestra que los hongos filtraron los metales tóxicos y contribuyeron a que las raíces crecieran con más fuerza.
Pese a los buenos resultados, los autores advierten de que todas las plantas cultivadas en el simulador de suelo lunar mostraron signos de estrés en comparación con las plantas de control.
No obstante, para los autores, «estos hallazgos amplían los límites fisicoquímicos conocidos de la vida en sustratos sólidos y ofrecen nueva información sobre la posible habitabilidad de entornos extraterrestres hiperáridos».
Cultivar en Marte
El segundo artículo, liderado por Jyothi Raghavendra, de la Universidad de Aberdeen (Escocia) y hecho en colaboración con investigadores del Centro de Astrobiología (CAB), CSIC-INTA, y del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (CSIC-UGR), se centró en Marte.
El estudio pretendía averiguar si los microbios pueden sobrevivir en Marte usando solo el agua de la atmósfera.
Para ello, investigaron las condiciones de crecimiento de los microbios en suelo marciano simulado. Durante 60 días, midieron la masa de ADN presente en 500 miligramos de suelo simulado, mantenido en un entorno estéril con una humedad atmosférica del 34 %, comparable a las condiciones de Marte.
Descubrieron que la masa de ADN aumentó hasta el día 30, lo que muestra que los microbios ya presentes en el suelo crecieron a pesar de las condiciones inhóspitas. Pero a los 60 días, la masa de ADN descendió a cero.
Para los autores, «estos hallazgos sugieren que el agua atmosférica puede ser adsorbida en los granos del regolito y las sales, favoreciendo la persistencia microbiana y la acumulación de ADN de forma coherente con una posible replicación bajo una actividad de agua reducida en condiciones ambientales terrestres». EFE
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