Dalái lama expresa su «gratitud» por su Grammy al mejor audiolibro
El líder espiritual budista, el dalái lama, expresó el lunes su agradecimiento por la obtención del Grammy a la mejor grabación de audiolibro, narración y cuentacuentos.
El carismático líder de 90 años, exiliado en India, ha sido elogiado mundialmente por su lucha por la autonomía de su Tíbet natal, que China considera parte de su territorio.
Fue anunciado como ganador en la ceremonia de los Grammys, en Los Ángeles, por su libro «Meditations: The Reflections of His Holiness the Dalai Lama» (Meditaciones: Las reflexiones de su santidad el dalái lama).
«Recibo este reconocimiento con gratitud y humildad», publicó en redes sociales. «No lo veo como algo personal, sino como un reconocimiento de nuestra responsabilidad universal compartida».
El gobierno de China criticó la concesión del Grammy y calificó su trabajo como «manipulación política anti-China».
«Nos oponemos firmemente a que las partes relevantes utilicen premios de arte como herramienta de manipulación política anti-China», dijo a la prensa el portavoz de la cancillería china, Lin Jian.
Con sus túnicas granate, sandalias sencillas y lentes de montura ancha, el dalái lama es una celebridad mundial bastante particular.
«Realmente creo que la paz, la compasión, el cuidado del medio ambiente y la comprensión de la unidad de la humanidad son esenciales para el bienestar colectivo de los 8.000 millones de seres humanos», agregó el premio nobel de la paz de 1989.
El audiolibro del dalái lama incluye voces de artistas como Rufus Wainwright, quien aceptó el premio en nombre del líder espiritual, y Maggie Rogers.
El dalái lama tenía 23 años cuando huyó de Lhasa, capital del Tíbet, por temor a morir luego de que las tropas chinas aplastaran un alzamiento en 1959. Nunca regresó.
Para los budistas tibetanos, se trata de la 14ª reencarnación de un líder espiritual nacido en 1391.
China, que considera al dalái lama como un rebelde separatista, afirmó el año pasado que deberá aprobar a su eventual sucesor. Pero el dalái lama sostiene que solo su oficina, con sede en India, tiene competencia para ello.
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