Declaración ante Fiscalía de jefe de seguridad de Crans-Montana abre nuevos interrogantes
Ginebra, 8 feb (EFE).- El jefe del servicio de seguridad pública de Crans-Montana, estación de esquí donde un incendio en un bar causó la muerte de 41 personas la pasada Nochevieja, fue interrogado por la Fiscalía como imputado por posible negligencia, pero su declaración dejó más dudas que respuestas sobre la aparente falta de inspecciones del local siniestrado, ya que la última se remonta a 2019.
Según informó este domingo la televisión suiza RTS, que ha podido acceder a información sobre la comparecencia celebrada el viernes, el interrogado, cuya identidad no ha sido revelada, defendió que el bar estaba en regla en materia de inspecciones de seguridad, pese a que éstas debían en principio tener carácter anual.
El responsable de seguridad asumió su cargo en mayo de 2024, y según su declaración la falta de recursos para realizar las inspecciones anuales requeridas le obligó a dar prioridad a hospitales, clínicas y residencias de ancianos, dejando para más adelante las de establecimientos públicos tales como hoteles y bares.
Las inspecciones además se centraron en establecimientos que tuvieran expedientes abiertos, pero el del bar ‘Le Constellation’, donde se produjo el mortal incendio de la pasada Nochevieja, estaba cerrado desde 2023, de acuerdo con la declaración del imputado citada por RTS.
El porqué del cierre del expediente en 2023, cuatro años después de la última inspección, abre nuevos interrogantes en las investigaciones de la Fiscalía, que también trata de dilucidar si los propietarios del bar llevaron o no a cabo varias obras de adecuación solicitadas en 2019.
El jefe de seguridad también alegó como causas de los retrasos en las inspecciones ciertos cambios en el sistema informático para gestionar las tareas y plazos.
El cantón de Valais, donde se encuentra Crans-Montana, utilizaba antes en algunos municipios un sistema llamado VS-FIRE, gestionado por un informático que acabó siendo acusado de intentar chantajear a policía y bomberos, por lo que fue perseguido penalmente y ese software fue abandonado.
El imputado también señaló que incluso en caso de haber habido una inspección reciente, ésta podría no haber examinado de cerca la espuma del techo del local, material por el que se propagó rápidamente el fuego, ya que en principio sólo se revisan los materiales en vías de evacuación tales como las escaleras.
El imputado precisó que, desde el trágico incendio del 1 de enero, se han comenzado a inspeccionar las espumas de diversos establecimientos públicos.
Estas espumas se colocan para aislar determinados recintos del ruido, y algunas son ignífugas, una condición que suele encarecer su coste, pero la de ‘Le Constellation’ no lo era.
En su declaración, el jefe de seguridad, que con anterioridad tuvo ese cargo en otras comunas de Valais y también ha sido oficial de bomberos, reconoció «responsabilidad moral» para con las víctimas, pero no penal.
Otras tres personas están imputadas en el caso: un antiguo responsable de seguridad en la estación de esquí, y el matrimonio formado por Jacques y Jessica Moretti, copropietarios del bar incendiado, quienes se encuentran en libertad provisional. EFE
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