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Del ciprés de Boric al escudo de Kast, dos estilos opuestos en la Presidencia de Chile

Meritxell Freixas

Santiago de Chile, 5 mar (EFE).- De un millenial con tatuajes, sin corbata, y que habla a «las chilenas y los chilenos», a un ultraconservador al que rara vez se le ve sin traje, que siempre va de la mano de su esposa y que en sus discursos suele recordar a Dios: los estilos opuestos de los presidentes saliente y entrante de Chile revelan, a través de símbolos y formas de comunicar, su antagonismo político e ideológico.

El presidente electo, José Antonio Kast, difundió la semana pasada su foto oficial, que se expondrá en todas las dependencias gubernamentales a partir del 11 de marzo, cuando tome posesión. Se le ve de pie, frente a la cámara, con un campo verde detrás, mientras exhibe la banda presidencial con el escudo nacional bordado en el centro, un elemento utilizado por última vez por el dictador Augusto Pinochet (1973-1990), a quien Kast mostró admiración en el pasado.

Hace cuatro años, cuando el progresista Gabriel Boric se convirtió en el presidente más joven de la historia chilena y el primero de izquierda en llegar al poder desde la democracia, lució una banda tejida por unas costureras sindicalistas autodenominadas «revolucionarias».

«La diferencia entre ambos se va a ir notando mucho», dice a EFE Cristán Leporati, académico de la Universidad Diego Portales.

Cambios versus orden

Boric también fue el primero en fijar su residencia presidencial en un barrio popular, alejado de las acomodadas comunas donde vivían sus antecesores, mientras que Kast será el primer mandatario de extrema derecha desde el retorno a la democracia y el primero en casi 70 años en vivir en La Moneda (sede del Gobierno).

El exlíder estudiantil representó «un cambio de ciclo político y generacional», dos años después de que Chile viviera, en 2019, la mayor ola de protestas sociales desde en democracia, recuerda a EFE Claudio Elortegui, experto de la Universidad Católica de Valparaíso.

Usó los simbolismos -«desde la estética personal hasta la resignificación de ceremonias y roles tradicionales»- para «mostrar cambios» sociales, aunque la narrativa simbólica «no siempre se tradujo en reformas estructurales», aseguró a EFE Carolina Guerrero, del GIGA Institute for Latin American Studies.

Kast, de 59 años, ganó las elecciones con la promesa de aplicar mano dura contra la migración y la delincuencia y prometió crear un «gobierno de emergencia».»Sus símbolos se asocian a orden, jerarquía y continuidad institucional» y apelan «a la estabilidad y la autoridad», apunta Guerrero. Para el académico de la Universidad de Chile Claudio Salinas, su imagen busca «generar unidad nacional y, por otro lado, confrontación», en temas como la migración.

Estilos distintos de comunicación

Leporati distingue entre el “estilo online” de Boric, “más espontáneo y comunicativo”; y el “estilo offline” de Kast, “más contenido, controlado”.

A diferencia del presidente saliente, que sostiene una mirada «más globalista, hacia afuera y preocupada de lo que pasa en el mundo», añade, Kast mira más hacia «dentro», a «las tradiciones que históricamente han marcado la identidad chilena».

El exlíder estudiantil, que ya en su campaña eligió como símbolo un ciprés por representar a su tierra natal, la sureña Punta Arenas, privilegió una comunicación «basada en la cercanía, la horizontalidad y la apelación generacional», según Guerrero.

Kast, en cambio, utiliza «una comunicación más vertical y ordenada» y busca «transmitir control, autoridad y previsibilidad», añade. «Es un estilo menos carismático y más plano», precisa Elortegui.

El rol de la primera dama

A finales del primer año de gobierno, la entonces pareja de Boric, la socióloga feminista Irina Karamanos, disolvió el papel institucional de la primera dama al considerar que era un cargo anacrónico.

«No porque alguien haya decidido que se va a acabar el cargo, se termina el rol de la primera dama», sostuvo Kast antes de la segunda vuelta de diciembre: «Pía va a ser una tremenda primera dama», sostuvo apenas se proclamó ganador.

Pía Adriasola, su esposa desde hace 34 años, madre de sus nueve hijos y abogada, ya está teniendo un rol activo antes incluso de la investidura.

Boric, en cambio, apenas aparecía acompañado en actos públicos ni por Karamanos ni con su actual pareja, la química Paula Carrasco, con la que se convirtió en padre por primera vez el año pasado. Lo que sí hace el líder del Frente Amplio es llevarse a algunos actos públicos a su hija Violeta en un intento por visibilizar, según analistas, los cuidados y las nuevas paternidades.

Para Carolina Barry, de la Universidad Nacional Tres de Febrero de Argentina, el rol de Adriasola «probablemente esté más apegado a las primeras damas tradicionales de la primera mitad del siglo XX», con una “una impronta fuertemente católica y arraigada a la concepción de la familia tradicional”. EFE

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