Diputados israelíes piden ayuda a diplomáticos para parar demoliciones de casas palestinas
Jerusalén, 23 abr (EFE).- Diputados de la Knéset (Parlamento israelí) llevaron este jueves a una decena de diplomáticos europeos al barrio palestino de Silwan, en Jerusalén Este, para mostrarles de primera mano demoliciones de viviendas y pedir a sus gobiernos que intervengan para frenar esta política.
Durante la visita, en la que los diplomáticos no hicieron declaraciones (según dijeron a EFE, por no estar autorizados), los legisladores instaron a la comunidad internacional a ejercer presión sobre Israel para detener los cada vez más frecuentes desalojos de familias palestinas y la destrucción de sus casas.
El diputado Ofer Cassif, miembro del partido izquierdista Hadas’ (Nuevo) afirmó ante los representantes extranjeros que en Silwan, al igual que de forma generalizada en Cisjordania ocupada) se observan «dos formas de limpieza étnica»: la demolición de viviendas, que deja a las familias sin hogar, y el desplazamiento mediante violencia para permitir la entrada de colonos judíos.
Cassif calificó estas políticas como «apartheid» y pidió a los diplomáticos que insten a sus gobiernos a actuar. «Queremos paz, una paz justa, y es posible, pero necesitamos su ayuda», dijo.
En ese contexto, el diputado también criticó al ministro israelí de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, al que acusó de contribuir al clima de violencia y de respaldar políticas que, según él, agravan la situación sobre el terreno.
Por su parte, el diputado Ahmad Tibi del partido Taal (El Movimiento Árabe para la Renovación) acusó al Gobierno israelí de respaldar a colonos en Cisjordania «económica, logística y políticamente».
Tibi reclamó a la comunidad internacional que avance en la imposición de sanciones contra colonos, tras criticar la falta de decisiones en ese sentido en la última reunión de la Unión Europea.
EFE pudo comprobar la presencia en la visita de diplomáticos de México, Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Suiza, Suecia y Turquía, así como representantes de organismos internacionales como la Unesco y la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), quienes declinaron hacer comentarios.
Restricciones policiales a la visita
La Policía israelí impuso restricciones a la visita, obligando a los diplomáticos a permanecer en la vía principal y autorizando su acceso únicamente a dos viviendas tras la intervención de los parlamentarios.
Una de ellas se encontraba en ruinas tras su demolición, mientras que la otra pertenece a Usra Cokheder, de 97 años, desplazada en su juventud de la localidad costera de Yafo y actualmente enferma, quien enfrenta una nueva orden de demolición. «No sé a dónde vamos a ir si demuelen mi casa (…) solo me encomiendo a Dios», dijo a EFE.
Vecinos del barrio denunciaron que las autoridades buscan expulsarlos para desarrollar proyectos destinados a colonos. Abu Fakhri, residente afectado por la demolición de su vivienda en dos ocasiones, declaró a EFE que «quieren demoler todas las casas y sacarnos de la zona para construir jardines y aparcamientos».
Según un informe del 2 de abril de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, la demolición de cinco viviendas en Al Bustan (también en Jerusalén este) el 30 de marzo desplazó a 18 personas, casi la mitad menores.
Esa misma semana, la agencia documentó la demolición de 29 estructuras palestinas por falta de permisos de construcción emitidos por Israel, considerados casi imposibles de obtener, así como el desalojo de 15 familias en la zona de Batn al Hawa (en Silwan).
En Al Bustan, donde viven más de 1.500 palestinos, el municipio de Jerusalén impulsa un plan para construir un «parque bíblico» y un aparcamiento en el marco de proyectos vinculados a asentamientos israelíes. EFE
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