Uno de cada cinco alumnos fracasa con el aprendizaje a distancia

Tareas escolares en casa: algunos hacen más; otros, menos.lwork at home: some do more, some do less Keystone / Laurent Gillieron

Se aprecia una disparidad enorme entre el tiempo que unos alumnos y otros dedican a sus estudios una vez que las escuelas se han cerrado por el coronavirus. Tal y como ha puesto de manifiesto una investigación encabezada por una universidad suiza, algunos estudian cinco o más horas al día; otros, solo una o dos.

Esta es una de las principales conclusiones a las que ha llegado el Barómetro Escolar, liderado por el Instituto de Gestión y Economía de la Educación (IBB) de la Universidad de Formación de Profesores de Zug, que ha encuestado a más de 7 100 alumnos, padres, profesores y otras partes interesadas en Suiza, Alemania y Austria para averiguar cómo están afrontando el cierre de los colegios.

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Las escuelas permanecen cerradas en Suiza desde el 16 de marzo, dejando en casa a cerca de un millón de alumnos que dependen del aprendizaje a distancia. Todavía no está claro cuándo se reabrirán las escuelas, aunque después de la reunión que el Gobierno celebrará hoy 16 de abril se podría hacer un anuncio al respecto.

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Grupo preocupante

Lo que más preocupa de la encuesta es ese casi 20% de jóvenes de 10 a 19 años que dice que dedica menos de nueve horas a la semana al trabajo escolar.  

“Casi uno de cada cinco niños considera este tiempo como vacaciones o como una experiencia realmente estresante, pero no lo está aprovechando para aprender”, ha señalado Stephan Huber, jefe del IBB e impulsor de la encuesta.

Las explicaciones más probables son la falta de motivación y/o la falta de apoyo y recursos en casa. Huber también ha oído hablar de denuncias –en Suiza– de escuelas que han tenido que comprar a algunas familias una tarifa plana de internet para asegurarse de que pueden llegar a algunos alumnos.

En el otro extremo, alrededor de un tercio de los alumnos pasa a la semana 25 horas o más aprendiendo, indica Huber a swissinfo.ch. Otro tercio dedica alrededor de 20 horas a la semana (entre 15 y 25 horas).


Como muestra el gráfico de abajo, en general, unas 18 horas es el tiempo medio que los alumnos dicen que pasan haciendo el trabajo escolar. (Los alumnos de la misma edad en el cantón de Zúrich generalmente pasan en la escuela hasta 26 horas).

Brecha educativa

Entre los expertos en educación ya ha surgido la preocupación de que la enseñanza a distancia podría contribuir a ampliar la brecha educativa en Suiza, un problema que no es nuevo.

Así, por ejemplo, los hijos cuyos padres tienen estudios universitarios cuentan con más probabilidades de ingresar en centros que preparan a los alumnos para la universidad que aquellos otros cuyos padres tienen un nivel de educación más bajo (el 50,6% de los alumnos frente al 12,2%, respectivamente, según algunas cifras). Huber también advierte que, si el cierre de las escuelas se prolonga durante más tiempo, esta brecha educativa podría aumentar.

Las investigaciones internacionales han demostrado que el tiempo de aprendizaje es uno de los indicadores más importantes para los resultados académicos, señala Huber.

+ Lea nuestra crónica anterior sobre los posibles efectos a largo plazo del cierre de escuelas

Respeto por la escuela, nuevas formas de aprendizaje

En cambio, el 50% de los alumnos manifiesta que echa de menos la escuela. También llama la atención el nuevo respeto que los padres tienen hacia los maestros. “Tenemos citas textuales en el informe de padres diciendo que después de trabajar con su hijo durante los últimos días valoran mucho el trabajo de los profesores. Y explican lo difícil que es enseñar a sus propios hijos”, expone Huber.

La encuesta también saca a la luz “un gran grupo de profesores, directores y escuelas motivados que están utilizando la necesidad de la situación para impulsar entornos de aprendizaje digital”, añade Huber (incluso si los niveles de conocimientos técnicos varían entre los centros educativos o incluso dentro de las instituciones).

Las escuelas están utilizando los entornos de aprendizaje digital para diferenciar las tareas y adaptar la enseñanza a las necesidades de cada alumno, dice Huber. Según él, el aprendizaje combinado –una mezcla de aula y aprendizaje digital– podría convertirse en un elemento fijo en el futuro.

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