Egipto avisa de que «no puede seguir aguantando cargas» de refugiados sin apoyo económico
El Cairo, 9 sep (EFE).- El ministro de Exteriores egipcio, Badr Abdelaty, advirtió este lunes de que Egipto «no puede continuar aguantando cargas» de refugiados sin el apoyo financiero de la comunidad internacional, en especial de Europa, ante las nuevas llegadas de migrantes que huyen de las guerras en sus países.
«No podemos continuar aguantando estas cargas hasta el infinito sin el apoyo completo de la comunidad internacional para respaldar a nuestros huéspedes, que se encuentran aquí, en Egipto», dijo Abdelaty en una rueda de prensa desde El Cairo junto a su homólogo danés, Lars Løkke Rasmussen.
El jefe de la diplomacia de Egipto, país que mantiene un férreo control de sus fronteras para impedir el movimiento irregular de personas hacia Europa, recordó que el país norteafricano «ha llegado a tener un número por encima de los 10 millones de huéspedes», término con el que el Gobierno egipcio se refiere a los inmigrantes.
«Esta es una carga que abruma hasta a montañas», aseveró Abdelaty, que pidió más colaboración «en la lucha contra la inmigración ilegal».
«Por esto, les decimos siempre a nuestros amigos en Europa (…) que hay unos límites máximos que no podemos superar, y es necesario que haya más canales de apoyo y aumentar los suministros financieros para ayudar a Egipto a aguantar estas cargas», insistió el egipcio.
Asimismo, indicó que este mismo lunes se reunirá con la comisaria europea de Interior, Ylva Johansson, para trasladarle las preocupaciones de El Cairo en esta materia.
La Unión Europea (UE) anunció a principios de año un paquete de 7.400 millones de euros para reforzar su «asociación estratégica» con Egipto para atender cuestiones migratorias, de seguridad e inversiones energéticas entre los años 2024 y 2027.
Sin embargo, el Gobierno egipcio ha aseverado que la «financiación que recibe Egipto de la comunidad internacional no es proporcional a la carga que soporta» para ofrecer una vida digna a las personas migrantes que llegan al país, que sufre una dura crisis económica. EFE
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