Egipto e Israel, 45 años de paz en medio de una máxima tensión
Rosa Soto El Cairo, 26 mar (EFE).- Egipto e Israel celebran este martes el 45 aniversario de la firma del Tratado de Paz que puso fin al largo periodo de enfrentamiento que mantuvieron desde la creación del Estado judío en 1948; efeméride enmarcada en un periodo de máxima tensión por la guerra en la Franja de Gaza. El conflicto entre Israel y el grupo islamista Hamás en el enclave palestino ha hecho tambalear las relaciones con Egipto y ha puesto sobre la cuerda floja el pacto firmado en 1979 en Washington por el presidente egipcio, Anuar el Sadat y el primer ministro israelí, Menájem Beguín, con el presidente estadounidense, Jimmy Carter, de testigo. El tratado, resultado de largas negociaciones de los Acuerdos de Camp David (1978), impuso el establecimiento de la paz y de relaciones diplomáticas entre ambos, la devolución de la península del Sinaí a Egipto, la desmilitarización de la frontera común bajo supervisión multinacional y el reconocimiento egipcio del Estado israelí. Rafah, punto de inflexión La relativa estabilidad de las relaciones de las últimas cuatro décadas y media está en entredicho desde el pasado mes de febrero, cuando Egipto informó a Israel de que suspenderá el acuerdo de paz si éste presiona a los palestinos para que crucen al país árabe por la ofensiva militar, según aseguraron a EFE fuentes de seguridad egipcias. Esta advertencia se dio después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunciara que había ordenado al Ejército que se preparara para lanzar un ataque en Rafah, en el extremo sur del enclave palestino y fronteriza con Egipto, donde se hacinan más de 1,4 millones de palestinos en medio de una hambruna generalizada. El ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Sameh Shukri, destacó entonces que Egipto mantendrá su adhesión a la paz con Israel siempre que siga siendo recíproco. El articulado del pacto permite a cualquier parte suspenderlo en caso de que se registren violaciones del mismo. El Sinaí como excepción Sobre este asunto, el analista egipcio del Centro de Estudios Estratégicos y Políticos Al Ahram, Hasan Abu Taleb, dijo a EFE que «Egipto ha respetado el acuerdo» y «alcanzará entendimientos con la parte israelí» en caso de tener que vulnerar alguna de las disposiciones que limitan su presencia militar en el Sinaí «si hay una cuestión que pueda dañar la seguridad nacional». Así lo hizo en 2014, «durante la campaña egipcia de lucha contra el terrorismo en el Sinaí (…), cuando Egipto llegó a entendimientos con Israel y EE.UU. respecto al despliegue de las fuerzas (egipcias) (…) y un número de incursiones aéreas permitidas y limitadas». Líneas rojas, presión al límite Lanzar una ofensiva contra una localidad cercada donde se agolpan millones de civiles desplazados es también una línea roja para el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, quien advirtió el pasado viernes que «aislará aún más a Israel y pondrá en peligro su seguridad». «Estamos en una situación complicada respecto a la invasión de Rafah. Egipto no quiere aumentar las tensiones, ya que la situación actual se caracteriza por unas complicaciones que dañan a todos, incluso los intereses de Israel y Egipto», añadió Abu Taleb. Desde el inicio del conflicto, Egipto ya mostró su rechazo al desplazamiento de la población palestina al Sinaí, como insisten grupos sionistas e incluso miembros del gobierno de Netanyahu, ante el temor de la entrada de terroristas a territorio egipcio y de trasladar el conflicto a su propio terreno. Según el analista de Al Ahram, «una de las opciones disponibles para los responsables egipcios es congelar algunos artículos del acuerdo y buscar otros métodos para asegurar los intereses egipcios en el caso de que Israel viole los artículos que organizan las fronteras». Incertidumbre Israel mantiene su intención de asaltar Rafah pese al rechazo generalizado de la comunidad internacional y mientras las negociaciones para un alto el fuego continúan a trompicones. En estas circunstancias, la incertidumbre rodea el próximo movimiento isrelí y el estado de sus relaciones con Egipto, que refuerza su posición histórica como país influyente en el mundo árabe como líder mediador junto con Estados Unidos y Catar en este conflicto. Con todo ello, el futuro del tratado de paz entre ambos países está en el aire. «No hay ningún tratado que pueda mantenerse a lo largo del tiempo y mucho más durante 45 años», recordó a EFE el profesor de la Universidad Católica Argentina y director del programa de Medio Oriente, Paulo Botta. Según Botta, Egipto se ha beneficiado muchísimo de este tratado de paz, «no solamente para evitar una guerra con Israel y recuperar los territorios perdidos en el 67, sino que además le ha dado una estabilidad central (…) y ha cimentado vínculos con Estados Unidos que han sido muy beneficiosos para El Cairo», en términos políticos, económicos y de influencia en la región. EFE sr-rsm/amr/ig