El BCE está a favor de «una normalización prudente» por la geopolítica
Fráncfort (Alemania), 3 mar (EFE).- Algunos miembros del Banco Central Europeo (BCE) ya estaban a comienzos de febrero a favor de una «normalización prudente» de la política monetaria debido a que habían aumentado los riesgos geopolíticos, que han desembocado en la invasión de Rusia a Ucrania.
En las actas de la reunión de febrero, en la que la entidad dejó la puerta abierta a una subida de los tipos de interés este año, el BCE dice que el Consejo de Gobierno consideró entonces que era crucial conducir la política monetaria de forma «gradual y flexible».
También vio que era necesario mantener suficientes opciones respecto al «horizonte temporal» en el que ajustar los instrumentos de política monetaria y según fueran los datos económicos.
LAS TENSIONES GEOPOLÍTICAS PIDEN PRUDENCIA
«Además, se vieron los riesgos geopolíticos más elevados como un aviso para llevar a cabo una normalización de la política monetaria muy prudente», según las actas.
El economista jefe de la entidad, Philip Lane, dijo el miércoles, en una conferencia en Berlín, que «el BCE está listo para tomar cualquier medida que sea necesaria para cumplir sus responsabilidades de asegurar la estabilidad de precios y la estabilidad financiera en la zona del euro».
Lane explicó que el calendario de las proyecciones macroeconómicas del personal del BCE de marzo fue revisado para considerar las implicaciones de la invasión de Rusia a Ucrania.
La revisión del calendario significa que las cifras de inflación de febrero serán incorporadas en las proyecciones que se tendrán en cuenta en la reunión de política monetaria de la próxima semana.
LA ELEVADA INFLACIÓN
La inflación de la eurozona escaló al 5,8 % en febrero, siete décimas más que el dato del mes anterior.
En las actas de la reunión de febrero, el BCE dice que el Consejo de Gobierno reconoció que la causa de la elevada inflación no era la política monetaria y que tampoco puede frenarse el aumento de los precios con la política monetaria sin causar una fuerte caída de la demanda interna en un momento en el que la economía de la zona del euro todavía se recupera de la pandemia.
El BCE también preveía entonces que la inflación será más elevada de lo previsto los próximos meses si se intensifica el encarecimiento de los precios de la energía en caso de que las tensiones geopolíticas se recrudecen más, algo que ha pasado, y el suministro de petróleo sigue flojo.
La inflación podría ser más baja de lo anticipado si el encarecimiento de la energía y los alimentos frenan el consumo y la inversión.
Desde mediados de diciembre y hasta comienzos de febrero los más relevante fue «el significativo movimiento en los precios de las materias primas energéticas» porque debido a las tensiones geopolíticas se ha reducido el suministro.
LA DEPENDENCIA DE EUROPA DE LAS IMPORTACIONES DE ENERGÍA
La dependencia de Europa de las importaciones de energía y la necesidad de rellenar los almacenamientos, que están a bajos niveles, le hace muy vulnerable a la subida de los precios de la energía en el conflicto con Rusia.
La Unión Europea prepara para la semana próxima un dispositivo para reducir su dependencia del gas ruso, que supone cerca del 40 % del consumo.
El plan, con el que se podrían disminuir en un tercio las compras de gas ruso en un año, contempla en primer lugar no firmar ningún nuevo contrato de abastecimiento con Rusia, lo que pasa por no renovar ninguno de los que van a expirar.
El precio del petróleo Brent para entrega en mayo cotiza a 116 dólares, máximo no visto en más de siete años, debido a la invasión rusa de Ucrania.
«En contraste con los precios del petróleo, los precios del gas han caído un 33 %» desde mediados de diciembre de 2021, según las actas de la reunión.
Esta caída se ha producido porque el invierno ha sido suave en Europa y se han redirigido importaciones de gas natural licuado de Asia a Europa, lo que ha compensado la fuerte caída de las importaciones de gas de Rusia, según datos del BCE en las actas.
No obstante, el BCE reconoció que los problemas en los suministros tienden «a tener un efecto más persistente en los precios del gas cuando los inventarios» son bajos, como es el caso ahora.
Los precios de los alimentos subieron entre mediados de diciembre y comienzos de febrero un 6 % por las pobres cosechas, el aumento de los costes de transporte marítimo y de los fertilizantes como resultado del aumento de los costes de la energía.
Los precios al contado y de futuros del gas también son más elevados por las tensiones entre Rusia y Ucrania, según el BCE. EFE
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