El fentanilo irrumpe en Bulgaria y deja más de un centenar de muertos en dos años
Vladislav Púnchev
Sofía, 11 jul (EFE).- Dos miligramos, apenas unos minúsculos cristales, son la diferencia entre la vida y la muerte: el fentanilo, un opioide sintético hasta cien veces más potente que la morfina, ha irrumpido en Bulgaria y deja ya más de un centenar de fallecidos, mientras las autoridades alertan de que muchas drogas están adulteradas con esta sustancia.
Bulgaria, un país balcánico de 6,5 millones de habitantes, registró en los pasados dos años al menos 118 muertes por fentanilo, 53 en 2024 y 65 en 2025, frente a solo cinco casos en 2023, y cuando en años anteriores apenas había sobredosis por esa sustancia, según datos de la Agencia Europea de Drogas.
Organizaciones especializadas de ayuda a personas con trastornos de drogas advierten que el impacto real en Bulgaria podría ser mayor dadas las dificultades para identificar siempre las causas de las muertes.
Así, muchos fallecimientos aparecen como paros cardíacos o insuficiencias respiratorias, consecuencias directas de una sobredosis, sin que siempre se determine la presencia de fentanilo en la sangre.
«Dos miligramos son una docena de cristales o quince granos de sal. O un polvo que cabe en la punta de un lápiz. Esa es la cantidad que puede matar a una persona», explicó a EFE Tihomir Bezlov, experto en crimen organizado del Centro de Investigación de la Democracia.
Esta droga está detrás de cientos de miles de muertes por sobredosis registradas en EEUU durante la última década, y su único tratamiento es la naloxona, una sustancia capaz de revertir una sobredosis si se administra de forma rápida.
El fentanilo fue desarrollado en la década de 1960 y tiene usos médicos para pacientes con dolores crónicos o intensos, especialmente enfermos de cáncer. Bajo control sanitario se administra mediante parches o soluciones inyectables y requiere una receta especial porque es muy adictivo.
La versión ilegal de esa sustancia, fabricada en laboratorios clandestinos, se ha convertido en una de las sustancias más peligrosas del mercado negro por su bajo coste, su elevada potencia y la dificultad de calcular las dosis porque puede estar adulterada.
«Un kilogramo de fentanilo puede matar, teóricamente, a cerca de medio millón de personas», señala a EFE Georgi Momekov, decano de la Facultad de Farmacia de la Universidad Médica de Sofía.
Además, uno de los principales riesgos es que los consumidores de otras drogas, como heroína o cocaína, no sepan que están tomando fentanilo.
Los traficantes utilizan cada vez más ese opioide sintético para aumentar la potencia de otras sustancias y compensar la menor calidad de algunos estupefacientes, como la heroína.
«Una persona puede sufrir una sobredosis sin siquiera saber que está tomando fentanilo», advirtió el fiscal de la Fiscalía Regional de Sofía, Emil Isakov, quien explicó que un gramo de esta sustancia puede tener una potencia equivalente a unos cien gramos de heroína.
Según explicaron a EFE fuentes de la Dirección General de Lucha Contra el Crimen Organizado (GDBOP), un kilogramo de fentanilo preparado para su distribución puede costar hasta 12.000 euros.
Con esa cantidad, los traficantes pueden fabricar alrededor de 100.000 dosis, cincuenta veces más que con la misma cantidad de heroína.
Bulgaria y la ruta de la heroína
El origen exacto de la droga que llega a Bulgaria sigue siendo una incógnita, según Bezlov.
«Una hipótesis es que hay personas que lo extraen de productos médicos. Otra es que llega en cargamentos procedentes de China y México. También es posible que lo fabriquen químicos locales que dispongan de precursores, también procedentes de China», expone el experto.
Bulgaria ha sido tradicionalmente parte de la ruta de la heroína desde Asia Central hacia Europa debido a su frontera con Turquía, y los expertos vinculan la expansión del fentanilo con la reducción del suministro de heroína procedente de Afganistán tras el regreso de los talibanes al poder en 2021 y la prohibición allí del cultivo de opio.
La escasez de heroína habría favorecido que los traficantes recurrieran al fentanilo para mantener la oferta de sustancias cada vez más escasas y de peor calidad, como la heroína.
La directora del centro de apoyo a personas con adicciones Casa Rosa, Yulia Georgieva, alerta de que la sustancia es ya «tan accesible como otras drogas ilegales» y critica la falta de recursos para afrontar la situación.
Entre las medidas reclamadas por las organizaciones sociales figuran la prevención entre los jóvenes, financiación para programas para ofrecer jeringuillas limpias y análisis de sustancias, y un acceso más fácil a la naloxona, capaz de revertir una sobredosis.
La situacion ha despertado preocupación entre la población y Stefan Bakalov, responsable del departamento de narcotráfico de la Agencia de Aduanas, advierte de que el país podría no haber alcanzado todavía el punto máximo de la crisis.EFE
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