El osario checo de Kutná Hora se salva de la ruina tras una década de trabajos
Gustavo Monge
Kutná Hora (R. Checa), 5 mar (EFE).- El osario checo de Kutná Hora, donde se han ido almacenando los restos de 60.000 personas desde hace 500 años, podrá seguir siendo visitado por cientos de miles de turistas cada año gracias a las tareas de restauración que han logrado asegurar la estabilidad del templo.
El edificio medieval, dedicado a Todos los Santos, corría riesgo de derrumbe tras haber llegado a inclinarse casi medio metro, una situación insostenible en una atracción que en 2025 recibió a más de 300.000 visitantes.
Aunque desde fuera puede observarse aún ese curioso desnivel, ya no hay riesgo de desplome ni de que el declive avance, lo que garantiza la continuidad de una atracción turística que era tanto el escenario ideal para una llamativa foto que subir a las redes como un lugar para reflexionar sobre el paso del tiempo y lo inexorable de la muerte.
Los trabajos en el osario se han ejecutado durante los últimos diez años sin necesidad de cerrarlo al público y continuarán hasta 2030.
El osario está ubicado en Kutná Hora, una ciudad medieval en el centro de República Checa cuyo casco antiguo es patrimonio de la Unesco.
El arreglo estructural del edificio también ha obligado a desmontar, sanear y volver a construir dos de las cuatro pirámides de huesos de la cripta, cuyos orígenes fueron unos extraños túmulos óseos elevados a principios del siglo XVI.
Memento mori
Fue entonces cuando un monje medio ciego empezó a amontonar de esa manera tan inusual, como ‘memento mori’ (recuerda a la muerte), los restos de personas fallecidas en hambrunas, pestes y guerras civiles durante los dos siglos anteriores.
Luego, con la reconstrucción barroca del inmueble a principios del siglo XVIII, se rediseñó la cripta del osario, dando lugar a un espléndido conjunto de pirámides, guirnaldas, lámparas y escudos, todos ellos a base de huesos de unas 60.000 personas.
Esos curiosos artefactos, las paredes con estucos, llevan también la firma del genial arquitecto barroco Juan Blas Santini (1677-1723).
Los últimos análisis arqueológicos han visto la mano del genial arquitecto barroco, de origen italiano y nacido en Praga, tras la geometría simbólica de las pirámides de huesos, según Radka Krejčí , responsable del proyecto de reconstrucción.
«La pirámide simboliza la montaña celestial, que está acabada con una corona celestial, y encima hay un estuco con una corona de espinas o estrellada -algo que Santini usó mucho-, y los restos son los muertos que esperan el juicio divino», explica la experta.
«No sabemos nada de ellos, son todos iguales, y el anonimato es aquí es importante porque todos somos iguales después de la muerte», añade.
Prohibido fotografiar
«Los 340.000 visitantes de 2025 son una cifra óptima y adecuada, pero necesitamos que los meses más fuertes, julio y agosto, se reduzcan un poco, para que no se acumulen 300 o 400 personas juntas en la cripta», afirma Krejčí.
En el futuro, se quiere controlar la capacidad para que haya un máximo de 50 personas durante cada media hora. Actualmente ya se prohíben las explicaciones en voz alta de los guías y desde hace un par de años tampoco se permite tomar fotografías por respeto a los restos humanos.
«Se prohíbe fotografiar, lo que ha generado una ola negativa en redes sociales (…) Lo que ocurre es que la gente no viaja para tener una vivencia sino para hacerse la foto más extraña», explica Krejčí.
Está previsto que en 2027 se inaugure la muestra permanente ‘Memento mori’ basada en historias sobre la muerte, con una audioguía, y con la que se quiere interpelar a un «visitante del siglo XXI que se siente ajeno a la muerte», señala Krejčí. EFE
gm-as/psh
(foto) (vídeo)