El parto de los cachalotes es una experiencia en la que colabora toda la manada
(Actualiza la EX4318 con un estudio de Science sobre el mismo caso)
(Actualiza la EX4318 con un estudio de Science sobre el mismo caso)
Redacción Ciencia, 26 mar (EFE).- Observar el parto de un cachalote en estado salvaje es un evento excepcional y tiene un componente comunitario. Todo el grupo se reúne en torno a la hembra, emiten diferentes vocalizaciones y, una vez nacida la cría, se ocupan de sacarla del agua para ponerla sobre sus lomos.
Esa cronología de los hechos se describe y estudia en dos investigaciones, una publicada en Scientific Reports y la otra en Science, encabezadas por el proyecto CETI, una organización dedicada al estudio de los cachalotes, y que se produjo en julio de 2023 frente a las costas de Dominica, en el Caribe.
Los investigadores consideran que estas observaciones proporcionan la primera evidencia cuantitativa de asistencia al parto fuera de los seres humanos y de unos pocos primates más, indicó el CETI en un comunicado.
La madre era un cachalote identificada como Rounder y la fase de expulsión del parto, desde que se observó asomar las puntas de la aleta caudal del recién nacido hasta el final, duró 34 minutos.
Menos de un minuto después del nacimiento, el grupo hizo emerger a la cría del agua y la colocaron sobre las cabezas y los lomos de las hembras adultas.
Grupos familiares
El parto se produjo en un grupo de cachalotes bien conocido por los investigadores, compuesto por once miembros y al que denominan ‘unidad A’.
El texto de Science precisa que esta unidad reúne a dos grupos familiares normalmente separados, que se coordinaron estrechamente para cuidar de la cría durante horas tras su llegada.
Los resultados muestran que los cachalotes hembras de dos linajes maternos no emparentados se reúnen durante el parto para ayudar a la madre y que, tanto parientes como no parientes, se turnan para asistir al recién nacido.
Durante el proceso, los investigadores vieron qué hacía la abuela, cómo actuaba la nueva hermana mayor y cómo cada una ayudaba a la madre y a la recién nacida, situando este parto «en un contexto social y conductual muy profundo», dijo Shate Gero, del CETI y una de las firmantes del texto.
Tras el nacimiento, todo el grupo se volvió muy activo, con los adultos apretando el cuerpo de la cría contra los suyos, tocándole con la cabeza dirigiendo su hocico hacia él.
Después, el recién nacido fue elevado sobre las cabezas de los adultos, con el grupo en un círculo muy compacto, balanceándose, con el recién nacido en la superficie, cerca de ella, o sobre los cuerpos de los adultos.
La práctica de sacar al recién nacido de forma cooperativa solo se ha observado en tres especies de ballenas dentadas y un análisis evolutivo de los partos de cetáceos sugiere que se remonta a antes del último antepasado común de las ballenas dentadas y las ballenas barbadas, hace más de 36 millones de años.
Los comportamientos ahora documentados sugieren que la cooperación durante los partos sirve para reforzar los lazos sociales entre los cachalotes, que constituyen la base de su sociedad a gran escala.
Ayudar a compañeros sin parentesco les impulsa a devolver el favor más adelante. De este modo, su mundo social se construye sobre una base de confianza y éxito colectivo, destacó el CETI.
Vocalizaciones
Durante el parto, los cachalotes emitieron vocalizaciones, conocidas como ‘codas’, breves ráfagas de chasquidos que usan para comunicarse.
Esas fueron cambiando en momentos claves, como el inicio del parto y en las interacciones con calderones de aleta corta justo después de acabar. En determinados momentos, las codas eran más lentas y prolongadas e incluían sonidos parecidos a las vocales humanas ‘a’ e ‘i’, conocidos como vocales de coda.
Los investigadores se plantean nuevas cuestiones sobre los partos de los cachalotes y de los cetáceos en general, entre ellas si las vocalizaciones y la coordinación vocal es una característica necesaria para dar a luz con éxito.
Aproximadamente dos horas después del nacimiento, el grupo comenzó a dispersarse y el recién nacido permaneció con su madre, su media hermana Accra y su tía Aurora.
Estos hallazgos «transforman radicalmente nuestra forma de entender la sociedad de las ballenas», destacó David Gruber, firmante del artículo y presidente del Proyecto CETI. «Lo que estamos observando es un cuidado social profundamente coordinado durante uno de los momentos más vulnerables de la vida».
Los investigadores, que siguieron el parto desde un barco, tomaron datos con audio submarino, vídeo aéreo con drones y fotografía, además de observaciones del comportamiento que abarcaron el periodo anterior, durante y posterior.
El recién nacido fue observado con Accra y Aurora un año después y los autores sugieren que es probable que llegue a la edad adulta tras haber sobrevivido a su primer año. EFE
cr/icn