El SNP agita el referéndum para movilizar voto independentista ante elecciones escocesas
Susana Blaya
Glasgow (Reino Unido), 23 abr (EFE).- El líder del Partido Nacional Escocés (SNP), John Swinney, considera “muy realista” celebrar un referéndum de independencia en 2028 si logra mayoría en las elecciones regionales del 7 de mayo próximo, una apuesta que algunos analistas interpretan como una herramienta de campaña más que como un objetivo inmediato, debido a los obstáculos legales.
Swinney lo afirmó la pasada semana durante la presentación del manifiesto electoral del SNP en Glasgow, en referencia a sus declaraciones previas en un debate televisado, donde sostuvo que el Parlamento escocés podría avanzar hacia una consulta si obtiene un mandato claro en estos comicios.
Sin embargo, el camino hacia un nuevo referéndum sigue siendo incierto: en 2022, el Tribunal Supremo del Reino Unido dictaminó que el Parlamento escocés no puede convocar unilateralmente una consulta sin el consentimiento del Gobierno británico, que mantiene su negativa.
El precedente más cercano se remonta a 2014, cuando el entonces Ejecutivo británico sí autorizó el referéndum tras la mayoría absoluta lograda por el SNP en 2011. Aquella votación se saldó con un 55,3 % de sufragios en contra de la independencia frente a un 44,7 % a favor.
Movilización electoral
En este contexto, los expertos coinciden en que la insistencia actual del SNP, en el poder en Escocia desde hace casi dos décadas, responde en gran medida a una estrategia de movilización electoral. Según explica a EFE el prestigioso experto en sondeos electorales John Curtice, uno de los principales retos del independentismo no es tanto convocar una nueva consulta como aumentar el respaldo social a la independencia.
En su opinión, los nacionalistas necesitan recuperar votantes y elevar el apoyo a la independencia hasta niveles cercanos al 60 % antes de plantear seriamente una nueva consulta. “No quieres celebrar un referéndum sin saber cuál será el resultado”, apuntó.
Una lectura similar ofrece su colega Mark Diffley, quien considera que incluso en el caso de que el SNP lograra la mayoría absoluta -65 o más escaños en un Parlamento escocés de 129-, la celebración de un referéndum seguiría siendo poco probable.
Una estrategia política
«La estrategia es política -dice a EFE Diffley-. Si el SNP gana, pedirá el referéndum y el Gobierno británico lo rechazará. Entonces esperan que ese rechazo genere (una sensación de) agravio y aumente el apoyo a la independencia hasta que seguir negando el referéndum se haga políticamente insostenible».
En ese sentido, el referéndum se convierte también en una herramienta para cohesionar a su electorado. «Para muchos votantes la independencia no es una prioridad, pero sí lo es para la base del SNP», añade Diffley.
Mirando al futuro
Desde una perspectiva similar, la politóloga Zoe Greene, de la Universidad de Strathclyde, subraya que las condiciones actuales dificultan la celebración de una consulta a corto plazo, tanto por la falta de apoyo legal como por la incertidumbre política.
«No hay muchas vías para la independencia sin el respaldo del primer ministro británico», dice a EFE, aunque matiza que la reivindicación no es puramente simbólica, dado que la base independentista sigue presionando para avanzar en ese objetivo.
A más largo plazo, los analistas apuntan a que el debate podría trasladarse al ámbito de la política británica. Curtice considera que un eventual Gobierno laborista en minoría tras las elecciones generales previstas para 2029 podría verse obligado a negociar con el SNP, lo que daría a los nacionalistas margen de influencia.
Los sondeos sitúan al SNP como primera fuerza, aunque sin garantías de mayoría absoluta, mientras que la pugna por el segundo puesto permanece abierta entre laboristas y el populista Reform UK.
Según Diffley, la irrupción de esta última formación está fragmentando el voto unionista y podría facilitar la victoria del SNP en numerosas circunscripciones pese a su caída en apoyo global gracias al sistema mayoritario que rige en el Reino Unido. EFE
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