El trofeo del Mundial de fútbol visita Chichén Itzá, cuna del juego de pelota maya
Dos figuras unidas levantando el mundo, fundidas en seis kilogramos de oro macizo. El trofeo del Mundial de fútbol fue presentado este viernes en el complejo arqueológico maya de Chichén Itzá, en el marco de su gira previa al inicio del torneo.
Elaborado en oro de 18 quilates, el trofeo fue trasladado bajo estrictas medidas de seguridad hasta Chichén Itzá, una de las siete maravillas del mundo moderno, en una gira promocional que ya ha recorrido ocho ciudades de México.
El recorrido continuará hasta mediados de abril por una docena más de ciudades en Estados Unidos y Canadá, países que, junto con México, acogerán el Mundial del 11 de junio al 19 de julio.
«Este símbolo que está aquí atrás es tremendo para México» y esta «es una imagen que va a dar la vuelta al mundo», afirmó el exfutbolista mexicano Hugo Sánchez antes de descubrir el trofeo frente al Templo del Castillo, la principal pirámide escalonada del célebre complejo maya.
– Descenso de la serpiente emplumada –
Chichén Itzá atrae en el equinoccio de primavera a una multitud para presenciar el «descenso de Kukulcán», la serpiente emplumada.
En estas fechas, el sol proyecta al atardecer unas sombras sobre la escalinata de la gran pirámide que parecen hacer descender a esa deidad maya del cielo a la tierra.
Aquí también se encuentra la mayor cancha del mundo del juego ancestral de pelota maya, un ritual religioso surgido en esta zona en torno a 900 a.C. y antecesor cultural de deportes colectivos modernos como el fútbol, con el que no tiene, sin embargo, ningún vínculo directo.
– Mundial de juego de pelota –
Vestidos con el paño tradicional que cubre la pelvis, dos equipos de cuatro jugadores se enfrentan por el control de una pesada pelota de caucho en una cancha excavada en el suelo, que representa el inframundo.
Solo la golpean con los muslos o la cadera, sin utilizar manos ni pies.
Tras unos pases a ras de suelo, que efectúan sentados, uno de ellos sale corriendo, frena bruscamente y avanza con precisión para asestar un golpe seco al esférico.
Este se eleva tres metros, buscando entrar por el estrecho aro vertical situado en el centro de la cancha.
Es el golpe maestro con el que un equipo puede coronarse campeón, incluso si va 50 puntos abajo durante una final de la Copa Mundial de juego de pelota maya, explica a la AFP Ángel Jesús Be Chi, capitán del equipo mexicano Mayawayak que en 2023 ganó esa competición.
Esta se disputa cada dos años desde 2015. Participan ya siete países (México, Estados Unidos, Guatemala, Belice, Honduras, Salvador y Panamá) y a Be Chi le gustaría que su deporte recibiera el pleno reconocimiento de las autoridades mexicanas.
«Como apoyan el fútbol y otros deportes, que nos apoyen a nosotros para ir a representar a México», pide este enfermero de 26 años mientras entrena a un equipo femenino en San Pedro Chimay, una pequeña localidad 125 km al oeste de Chichén Itzá.
La pelota pesa casi tres kilogramos. «Al principio golpearla duele muy fuerte», reconoce Melissa Chan, de 14 años, que lleva cinco meses jugando. «Es como un caderazo de Shakira», bromea por su parte Ángel.
– Paralelismo con el fútbol –
El juego se ha modernizado con elementos como la entrada de las mujeres, explica José de Jesús Manrique, presidente de la federación internacional del deporte ancestral de la pelota maya.
Fue él quien, en 2007, creó aquí el primer equipo para recuperar un juego olvidado durante 450 años, desde que los conquistadores españoles lo abolieron en el siglo XVI por su simbolismo social y político.
«Queremos revitalizar nuestro juego pero sin perder su esencia», explica este pionero, que todos los viernes organiza un partido de exhibición frente a la catedral de Mérida, capital del Yucatán mexicano.
Así, «no aceptaremos que el balón se patee, porque para nosotros la pelota es sagrada», subraya.
Otros aspectos lo asimilan al fútbol, dice a la AFP el arqueólogo Abimael Josué Cú, responsable de Chichén Itzá.
«Sí se puede ver una especie de paralelismo», incluso con juegos «que conmemoraban un gran evento político (…) como la ascensión al trono de un gobernante», dice mientras el trofeo de la FIFA abandona el lugar para proseguir su periplo.
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