Empresa china descarta desastre temido por ecologistas en la mina más grande de Ecuador
Susana Madera
El Pangui (Ecuador), 11 nov (EFE).- El consorcio chino Ecuacorriente, que opera Mirador, la mina más grande de Ecuador, descartó un posible desastre ambiental por una eventual rotura de sus presas de relaves mineros, y aseveró que sus depósitos son sólidos y construidos con diversos estudios técnicos.
La empresa reaccionó así a los informes de organizaciones ambientalistas y defensoras de derechos humanos que, a finales de octubre pasado, presentaron estudios técnicos que apuntaban a un posible riesgo de colapso de las dos presas de relaves que acumulan los desechos de su producción de concentrado de cobre.
Dichas organizaciones advertían que la eventual rotura de las represas causaría -según las proyecciones de este estudio- una ola de materiales tóxicos que arrasaría con lo que se encontrase a su paso durante varios kilómetros, incluidas varias comunidades indígenas que viven en las cercanías y que tendrían apenas unos minutos para intentar evacuar.
Al descartar tajantemente un posible colapso, César Vásquez, gerente del departamento de Depósitos de Relaves, aseguró que el caso de Brasil fue totalmente diferente, pues fue construido con «metodologías que no se validan en la actualidad».
La que se usa en Mirador «es la más segura (aguas abajo) y con los materiales más resistentes (roca y estériles de tapa de mina), explicó en un recorrido por la mina, al que EFE fue invitada, y en el que se apreciaba el depósito de relave Tundayme (sur) y el de Quimi (norte), el más antiguo, que está en desuso desde 2021 y prácticamente seco.
La relavera Quimi tiene una capacidad efectiva de unos 11 millones de metros cúbicos de relaves, y Tundayme está diseñada para alcanzar hasta los 260 metros de altura y almacenar hasta 370 millones de metros cúbicos.
Para construir los depósitos de relaves, ubicados en el valle del antiguo lecho del río Tundayme, construyeron un túnel de desvío por debajo de la montaña para encauzar las aguas a fin de que no se contaminen, y devolverlas en la intersección con el río Quimi.
Con unas reservas de 2,75 millones de toneladas de cobre, la mina Mirador comenzó a operar desde 2019 a cargo de Ecuacorriente, un consorcio de empresas estatales chinas formado por la China Railway Construction Copper Crown Investment y Tongling Nonferrous Metals Group Holdings Limited.
«El desconocimiento»
Vilma Pazmiño, gerente de Gestión Ambiental, insistió en que para diseñar y construir la mina extremaron en estudios, pues no le conviene ni a la empresa ni a la comunidad o al Estado «que se genere un desastre», y apuntó que «el desconocimiento, a veces, lleva a temores», en referencia a la alerta de los ecologistas.
Ecuacorriente tiene en la zona tres concesiones, que abarcan unas 6.600 hectáreas, de las que han intervenido unas 1.400 para construir Mirador. EFE
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