Europa dice no a la guerra ante dudas sobre su legalidad y preocupación por su impacto
Bruselas, 27 mar (EFE).- La Unión Europea ha sido clara en su posición sobre la guerra iniciada hace casi un mes por EE.UU. e Israel contra Irán: debe terminar lo antes posible y resolverse por la vía diplomática, ante la preocupación por el impacto de la crisis en el precio de la energía, la seguridad y la migración pero también por considerarla una operación fuera de la legalidad.
Los países europeos no han respondido a la llamada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a que apoyen militarmente la navegación por el estratégico estrecho de Ormuz, y también se han mostrado reticentes a que use las bases en su territorio para los ataques a Irán.
En su cumbre de la semana pasada, los líderes de la UE aprobaron unas conclusiones en las que urgieron a la «máxima contención» y al respeto de las leyes internacionales a todas las partes, y subrayaron que el conflicto «amenaza a la seguridad regional y global».
Legalidad internacional
«Los europeos tienen toda la razón en haber rechazado su participación, que sería legalmente y estratégicamente irresponsable», indicó a EFE la subdirectora general para Europa Meridional del centro de estudios German Marshall Fund of the United States (GMF), Kristina Kausch.
Expertos internacionales coinciden en que se trató de una operación ilegal, una agresión no en propia defensa, sin objetivos claros y de la que los aliados de EE. UU. no fueron informados previamente.
Los europeos temieron «consecuencias graves e incalculables» si se involucraban, subrayó Kausch.
Para el analista económico del European Policy Center (EPC), Ian Hernández, la posición del Consejo Europeo está «más cohesionada» que durante la invasión estadounidense de Irak en 2003, una convergencia que, aunque se origina en objeciones de carácter legalista, está siendo cada vez más moldeada por un profundo temor económico».
En cualquier caso, Kausch se mostró convencida de que «el no rotundo europeo podría dar comienzo a una nueva autoconfianza europea», a pesar de la dependencia que tiene la UE de EEUU en materia de seguridad.
Misión en Ormuz
«El hecho de que el estrecho siga siendo una zona de conflicto activo disuadirá a los operadores marítimos, por lo que el tráfico no aumentará lo suficiente como para mover bienes a gran escala», explicó a EFE Hernández sobre el bloqueo que sufre Ormuz por los enfrentamientos.
Pese al interés de la UE de no sufrir las consecuencias, no se ha mostrado proclive a enviar a la zona barcos para escoltar a mercantes como sí que hace actualmente en el mar Rojo, ante el riesgo que plantea para la seguridad.
«La postura deja la responsabilidad por terminar las hostilidades abiertas en hombros de los iniciadores, EEUU e Israel», en opinión de Kausch.
La opción de apoyo naval para mantener el tránsito de barcos por Ormuz en el futuro, cuando haya bajado de escala el conflicto militar, es «simbólica», según el director del Centro de Economía Global y Geopolítica de Esade (EsadeGeo), Ángel Saz Carranza.
«Si Irán sigue con una posición hostil a la navegación por Ormuz, un apoyo naval no tiene sentido, y si Irán libera el estrecho y deja pasar la navegación, tampoco, porque en ese caso no habría peligro», comentó a EFE.
Impacto en la seguridad
Europa se muestra preocupada por cómo puede afectar el conflicto a su seguridad, desde el suministro energético a olas migratorias o actividad terrorista.
Si los europeos participan directa o indirectamente en la guerra, «se vuelven objetivos de operaciones abiertas o encubiertas de parte del estado iraní y de sus ‘proxies’ en territorio europeo», consideró la experta del GMF.
En opinión de Saz Carranza, «no hay ningún ganador» en la UE desde el punto de vista energético, mientras que algunos sectores se están beneficiando en países exportadores de petróleo y gas como Estados Unidos.
Desde el ángulo migratorio, el director de EsadeGeo señaló que la UE queda «debilitada» frente a Turquía, «que vuelve a tener la manilla de la migración en caso de que se produzca una oleada de refugiados iraníes».
Por lo que respecta a la seguridad europea, ese experto alertó de la situación en Ucrania, ya que Rusia «gana mucho con el precio de petróleo más alto y, si se retiran las sanciones, gana aún más».
Además, consideró que va a haber «mucha menos munición» disponible para Kiev al tener que rearmarse EE.UU. y, ahora también, los países del golfo Pérsico, lo que «deja bastante debilitados a los europeos». EFE
rja/ahg/lss