Expertos europeos recomiendan medidas de control de voltaje para evitar un nuevo apagón
Bruselas, 20 mar (EFE).- El apagón de España y Portugal del 28 de abril de 2025 fue un fenómeno inédito causado por múltiples factores sobre el que nunca se había teorizado, pero técnicamente corregible con medidas de control de voltaje, según estableció hoy la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E).
«No es sobre renovables, sino sobre control de voltaje (…). No hay nada en las recomendaciones que no se pueda hacer mañana. No es alta tecnología. El control de voltaje lo conocemos desde hace mucho», declaró el presidente de Entso-E, Damián Cortinas, en la presentación del informe final del organismo.
El análisis de ENTSO-E, que se alimenta de un primer informe técnico publicado en octubre, describe el apagón como el mayor registrado en Europa en dos décadas, confirma que se inició en España -y no en Portugal- y señala que fue «el resultado de múltiples factores que interactúan entre sí» a partir de «un problema muy local que escaló muy rápidamente».
En menos de 20 segundos se perdieron unos 2,5 GW de generación en España, resumieron.
«Evolucionó a través de una secuencia que combinó fluctuaciones de tensión y fenómenos oscilatorios, lo que provocó desconexiones generalizadas de generación en España (…), seguidas de una cascada de desconexiones por sobretensión, y culminó en la pérdida de sincronismo del sistema ibérico con el Área Sincrónica de Europa Continental», resumen los expertos.
«Lo importante después de esto, no sólo para España y para Europa sino para el mundo entero, es que este tipo de eventos pueden tener un impacto sistémico», añadió Cortinas, quien también recomendó reforzar la coordinación en la generación, distribución y transmisión.
Recomendaciones
Los expertos agrupados por ENTSO-E en un panel copresidido por el director de operaciones del operador austríaco APG, Klaus Kaschnitz, y por su homólogo del húngaro MAVIR, Richard Balog, subrayaron que los análisis previos no permitían concluir que el sistema pudiera fallar y emitieron 22 recomendaciones sobre control de tensión, potencia reactiva, oscilaciones, protecciones, pequeñas instalaciones, planes de defensa y marco regulatorio.
Agrupadas en seis grandes bloques, el primer grupo se refiere a la vigilancia de la tensión y aboga por avanzar hacia un «control dinámico» capaz de responder a oscilaciones rápidas del sistema porque se puede disparar en milisegundos, explicó Kaschnitz.
Los expertos consideran que este tipo de sistema debe operarse de una manera distinta a la habitual y recomiendan mejorar el amortiguamiento, así como los sistemas de monitorización y detección de oscilaciones, para poder identificarlas antes y reaccionar con mayor eficacia.
Sugieren también analizar con más detalle el papel de los paneles solares domésticos, pequeñas unidades que al desconectarse de forma conjunta generan inestabilidad.
«Sabemos cómo poner un control de voltaje, pero se tiene que estudiar porque son unidades muy pequeñas», dijo Cortinas.
El informe subraya que este fue un caso muy poco habitual, ya que los planes de defensa suelen estar diseñados sobre todo para caídas de frecuencia y no para episodios de sobretensión. Por eso, plantea revisar y adaptar esos mecanismos de protección a escenarios de este tipo.
En cuanto a la restauración del sistema, que requirió 12 horas en Portugal y 16 en España, el panel recomienda seguir trabajando en la verificación de la capacidad de arranque en negro y garantizar al menos 24 horas de funcionamiento de las comunicaciones en situaciones de emergencia.
Para aplicar el conjunto de recomendaciones, el panel propone ajustar el marco regulatorio. Ese esfuerzo debería implicar a los operadores del sistema, las autoridades nacionales, los reguladores y el resto de actores afectados.
Además, destacan que el voltaje en Europa es de 420 kilovoltios (kV). A España se le permite 435 kV, que es algo «específico» de España y los expertos recomiendan armonizar esos niveles.
Responsabilidades
El panel de 49 expertos encargado de la investigación evitó atribuir responsabilidades jurídicas a ninguno de los actores implicados en el sistema eléctrico español y destacan que no hubo un «único culpable».
Por un lado, los expertos apuntan al sistema de control de tensión en España, que opera Red Eléctrica. Los sistemas de defensa se aplicaron correctamente, pero no bastaron. Algunas maniobras para controlar la tensión eran manuales, lo que exigía tiempo de decisión y ejecución.
«El fenómeno clave del incidente fue la falta de eficacia del control de tensión dentro del sistema eléctrico español. Las simulaciones muestran que unos mayores márgenes de potencia reactiva podrían haber evitado el colapso del sistema», señala el documento.
También indican que algunos reactores no se reconectaron y que el sistema español era especialmente sensible a variaciones de intercambios y flujos.
Por otro lado, los técnicos ponen el foco en los generadores renovables basados en inversores. De acuerdo con los requisitos legales vigentes, muchas de estas instalaciones operaban con un factor de potencia fijo y, por ello, «no contribuían eficazmente al control de tensión del sistema», extremo que también proponen enmendar. EFE
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