Fortuna con la espada abre la puerta grande de la mexicana Texcoco a Héctor Gutiérrez
Texcoco (México), 4 abr (EFE).- La cuarta corrida de la Feria del Caballo en la ciudad de Texcoco, en el central Estado de México, finalizó con puerta grande para el mexicano Héctor Gutiérrez, mientras los también mexicanos Octavio Garcia “El Payo” y Eduardo Neyra no obtuvieron orejas.
Los toros del hierro de San Pablo resultaron cortos de edad y descastados, salvo el tercero de la tarde, en un festejo taurino que reunió a tres cuartos de la Silverio Perez.
Héctor Gutiérrez se presentó en Texcoco tras su buen papel en la española Copa Chanel.
Lo hizo demostrando sitio frente a sus rivales. Sin embargo abrió la puerta grande gracias a la fortuna pues sus dos estocadas ganadoras fueron, una media, y la otra, un pinchazo hondo.
Suerte y laxitud del juez de plaza le dieron el triunfo a Gutiérrez.
Empezó Héctor Gutiérrez frente a un ejemplar que embestía con cierta casta. El mejor de la tarde.
De inicio Gutiérrez citó demasiado cerca de las astas del San Pablo, no pudiendo así lucirlo. Al natural, aunque valeroso, estuvo errático.
De vuelta a la diestra continuó ahogando la embestida del tercero. Fue al final de la faena cuando ligó tres buenos pases con mando y distancia correcta.
Antes de tirarse a matar dejó unas manoletinas y media estocada fue suficiente para liquidar al San Pablo que se mantuvo fijo en la lidia hasta su muerte.
Así Héctor Gutiérrez obtuvo su primera oreja.
Al quinto del festejo lo citó en los medios con medias verónicas, emocionantes por su quietud.
Quiso Gutiérrez con la muleta continuar en esos terrenos. Para ello optó por estatuarios.
Apostó por la mano siniestra, citando por bajo, pero la falta de recorrido del toro impidió tandas de más de tres pases.
Anduvo Héctor muy por encima del toro al que, a base de cargar la suerte y con algún pase efectista como molinetes y trincherillas, mantuvo en el círculo central.
El colofón de abruptas bernardinas, que casi le causan un percance, encendieron los tendidos.
Falló con la espada dejando un pinchazo hondo, con mucha fortuna, pues fue suficiente para que el toro cayera tras larga espera y aviso.
Otra oreja y puerta grande para Gutiérrez.
El primer rival de “El Payo” perdió las manos en el peto y también lo hacía en la muleta, por lo que el de Luces decidió llevarlo a media altura.
Construyó series templadas sin nunca cruzarse. Combinó las tandas con artificios como molinetes.
La distancia citando se hizo abismal con la mano izquierda; aunque El Payo logró una buena estocada al segundo intento.
Con su siguiente res brava anduvo lucido con el capote, especialmente las medias verónicas en los albores de su actuación.
Con la tela corta, la lidia de El Payo fue de pico descarado como evidentemente descastado resultó el bovino.
Solo una tanda de naturales con la muleta desmayada se puede resaltar de su quehacer. Los demás cambios de mano, arrimones y circulares invertidos.
Ejecutó una estocada caída y delantera tras fallo.
En su oportunidad, Eduardo Neyra tomó la alternativa con un toro que se fue al suelo al primer capotazo.
Mejoró algo el abre plaza al ser picado, pero el alternante desperdició los pocos bríos del animal con pases que nunca formaban una tanda por la falta de quietud.
Cuando tomó el engaño con la izquierda ya no había nada que torear.
Terminó con toreo en redondo, bailes y desplantes frente a un toro que con dificultad se mantenía en pie.
Tras estocada, descabellos y avisos finalizó.
Con el cierra plaza dio un recital de toreo en paralelo y fallos con la espada. EFE
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