Grecia quiere regular el sector de las ONG que ayudan a migrantes
Decenas de organizaciones no gubernamentales que trabajan con las personas que solicitan asilo en los campos de Grecia corren el riesgo de verse apartadas de su misión por el gobierno griego, que desea «reglamentar» este sector que considera «opaco».
«Queremos inyectar la máxima transparencia posible en el funcionamiento de las ONG y de las personas que trabajan o cooperan con ellas», dijo en abril el ministro de Migraciones, Notis Mitarachi.
El gobierno conservador, elegido hace casi un año y cuya política es tornar el país «menos atractivo» para los migrantes, quiere poner en marcha un registro de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) autorizadas a trabajar y considera que estas han gestionado hasta ahora sus proyectos «a su manera».
Mitarachi recuerda que el Estado griego solo ha controlado un 1,9% de los 1.500 millones de euros (1.693 millones de dólares) de fondos europeos atribuidos a Grecia para la crisis migratoria y sus repercusiones, entre 2015 y 2019.
«¿Quieren dejar las llaves a las ONG?», preguntó a los diputados. «La cooperación con las ONG es positiva, pero la responsabilidad debe recaer sobre nosotros de nuevo», agregó, en un debate parlamentario en junio.
Las ONG deben a partir de ahora hacer un registro en el ministerio y dar informaciones sobre su presupuesto, sus actividades en los últimos dos años, los antecedentes penales de sus empleados y voluntarios.
«Esto ayuda también a las ONG a saber quién está trabajando para ellas», dice Manos Logothetis, secretario para el asilo en el ministerio. «¿No deben saber por ejemplo si un pederasta trabaja con menores?», citó como ejemplo.
El miércoles, 22 de las 40 organizaciones activas en los campos griegos fueron eliminadas de la primera fase de este procedimiento.
– «Una cuestión de imparcialidad» –
Numerosas ONG han lamentado, en una carta al ministerio «los obstáculos burocráticos del procedimiento para registrarse».
«El ministerio evalúa a las organizaciones independientes que a menudo le critican (…) No debería tener un poder tal, es una cuestión de imparcialidad», dijo Minos Muzurakis, responsable jurídico de la organización RSA (Refugee Support Aegean).
«El gobierno griego decide la respuesta que da los refugiados, pero la opinión y el peso de la sociedad civil y de las ONG siguen siendo esenciales», dice el portavoz del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) en Grecia, Boris Cheshirkov.
Responsables políticos también reconocen el papel clave desempeñado por las ONG en el momento álgido de la crisis migratoria de 2015, cuando más de un millón de refugiados llegaron a Grecia. En particular cuando los Estados europeos cerraron sus fronteras en 2016 y miles de refugiados quedaron atrapados en los campos griegos.
El exalcalde de Atenas, Giorgos Kaminis (2011-2019), declaró que «sin su ayuda, el Estado griego, incompetente, se hubiera visto desbordado».
Pero al mismo tiempo, las ONG han proliferado, según los observadores. «Hace poco, había cinco grupos diferentes gestionando programas de educación», dice un trabajador humanitario.
Según un documento interno obtenido por la AFP, más de 20 ONG operaban a principios de año en el campo de Moria, en Lesbos.
Además de las ayudas médico-legales, estas organizaciones proponen cursos de autodefensa, de griego, inglés, música o informática. Un grupo se ocupaba incluso de tareas de fontanería en este campo, el más poblado de Europa, con más de 16.000 solicitantes de asilo.
Una parte de la población piensa incluso que las ONG quieren que los migrantes sigan llegando a Grecia para poder quedarse en el país. En Lesbos, en marzo, varias ONG fueron tomadas como blanco en varios incidentes violentos.
Habitantes encolerizados habían atacado vehículos del personal humanitario después de la decisión turca de abrir sus fronteras y la consiguiente llegada de centenares de solicitantes de asilo a la isla.