Irán comienza el año nuevo persa bajo bombardeos y con sueños de transformación política
Aydin Shayegan
Teherán, 21 mar (EFE).- Irán despertó este sábado, primer día del año nuevo persa, con el eco de explosiones en distintos puntos del país, incluido Teherán, pero también con una esperanza que se abre paso entre el humo: que la guerra con Israel y Estados Unidos desemboque en un cambio político hacia la democracia.
En Teherán, donde la noche dio paso a una madrugada marcada por estruendos lejanos y ventanas vibrando, el tradicional ambiente festivo de Noruz —símbolo de renovación y nuevos comienzos— quedó teñido de incertidumbre, aunque no desprovisto de aspiraciones.
“Nos despertamos con rugidos de cazas, seguidos por explosiones”, cuenta Reza (nombre ficticio por seguridad), un dentista de 55 años del centro de la capital.
El padre de dos niños, de 5 y 9 años, dice que su familia —incluidos sus hijos— ya no se asusta como en los primeros días de la guerra ante el sonido de los estallidos, y sigue pensando que, pese a los daños, destrozos y muertes, el conflicto allane el camino para un cambio político hacia la democracia en el país, “como clamaron millones de personas en enero pasado”.
“Ayer pedimos como nuestro deseo de Noruz (año nuevo persa) que todo esto termine y que el régimen cambie, que tengamos un sistema que permita a la gente vivir con plena libertad y tener un futuro próspero”, cuenta el odontólogo.
Coincide con él Sayeh (nombre ficticio), una vecina del este de Teherán, que piensa que las ofensivas de Israel y EE.UU. pueden debilitar a los gobernantes del país y ayudar a la sociedad iraní a lograr el cambio deseado.
“Yo, al igual que millones de iraníes, he gritado en las calles en 2022 y 2026 que ya no queremos que el sistema clerical nos gobierne, pero la respuesta ha sido balas, detenciones y ejecuciones una y otra vez”, lamenta Sayeh, una arquitecta de 36 años.
“Como nosotros no podemos hacer nada frente a la fuerza de la represión estatal, no nos queda más que depositar nuestras esperanzas en las bombas de Estados Unidos e Israel”, indica la joven, aunque lamenta la muerte de “gente inocente” en la campaña militar contra Irán, especialmente la de niños.
Justo cuando hablábamos con Sayeh, esta mañana, se registraron nuevas explosiones en el este y centro de Teherán, mientras también se escuchaba la actividad de los sistemas de defensa aérea del país.
Sonidos que ya forman parte de la vida cotidiana de los iraníes tras 22 días de guerra.
Días difíciles que la población espera dejar atrás con la llegada de Noruz (año nuevo), que representa el final de la oscuridad del invierno y la llegada de la luz con el equinoccio solar que da inicio a la primavera, una festividad con más de 3.000 años de historia.
“Espero que este nuevo año que hemos comenzado sea el año de la felicidad de los iraníes”, desea Sayeh, quien recuerda el año iraní anterior como “el más difícil de mi vida, con dos guerras y especialmente la muerte de miles de personas” por la represión de las protestas de enero pasado.
Sin embargo, miles de personas siguen apoyando a la República Islámica con concentraciones casi diarias en las calles de diversas ciudades y este sábado acudieron a los rezos colectivos del Aid al Fitr, la festividad musulmana que marca el fin del mes de ayuno de ramadán.
Por ahora, en Irán reina un clima de incertidumbre sobre el futuro que aguarda al país, sin indicios de que la guerra vaya a terminar pronto. EFE
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