Irán golpea infraestructuras en el Golfo tras prometer ataques «devastadores» a EEUU e Israel
La guerra en Oriente Medio, que ya dura más de un mes, muestra este viernes pocos indicios de remitir: Irán y sus aliados intercambian ataques con Israel y Estados Unidos que ya afectaron instalaciones industriales vinculadas a Washington e infraestructuras civiles en toda la región.
Los bombardeos se han centrado cada vez más en recintos económicos e industriales, lo que ha suscitado temores de una interrupción más amplia del suministro energético mundial y ha agravado el impacto del conflicto más allá del campo de batalla.
Irán afirmó que su última oleada de bombardeos había alcanzado objetivos en Emiratos Árabes Unidos, Baréin e Israel en represalia por ataques estadounidenses e israelíes previos contra sus plantas industriales, especialmente acereras que tuvieron que cerrar.
Entre ellos, Teherán apuntó contra «las industrias siderúrgicas estadounidenses en Abu Dabi, industrias estadounidenses de aluminio en Baréin y las fábricas de armamento Rafael del régimen sionista», señaló.
El ejército israelí advirtió este viernes que sus defensas aéreas estaban operando para derribar misiles lanzados desde Irán, aunque no hubo informes inmediatos de víctimas o daños.
Anteriormente se habían reportado nuevas explosiones en el área de Teherán.
La televisión estatal iraní informó que ataques estadounidenses e israelíes impactaron dos veces en un puente en la ciudad norteña de Karaj: el primero causó víctimas civiles y el segundo golpeó mientras los equipos de emergencia respondían.
El presidente estadounidense, Donald Trump, que el miércoles amenazó con bombardear a la república islámica hasta devolverla «a la Edad de Piedra», mantuvo su retórica al publicar en redes sociales que el puente había sido «derribado» y prometer que «habrá mucho más por venir».
Mientras tanto, los rebeldes hutíes de Yemen afirmaron haber lanzado un cuarto ataque contra Israel, que incluyó una «lluvia de misiles balísticos» contra objetivos en la zona de Tel Aviv.
Sin importar este contexto y los imparables bombardeos sobre Irán, familias no desaprovecharon la oportunidad para reunirse en el Parque Melat de Teherán y celebrar el decimotercer día después de Nowruz, el Año Nuevo persa, cuando la gente tradicionalmente hace un pícnic al aire libre.
Los hombres fumaban pipas de agua y los niños jugaban en el césped.
Un residente dijo, sin embargo, que habían aumentado los puestos de control custodiados por los Guardianes de la Revolución «para mostrarle a la gente que siguen en el poder y que nada va a cambiar».
En Israel, continuaron también las celebraciones de la Pascua judía, aunque algunos siguieron la festividad bajo protección.
«Esta no es mi primera opción», dijo un escritor llamado Jeffrey durante una comida en un búnker de Tel Aviv.
– Tensiones en Ormuz –
El conflicto también ha intensificado la presión sobre el transporte marítimo mundial, con el estrecho de Ormuz —por donde pasa una quinta parte del petróleo del mundo— prácticamente cerrado por Irán.
La ministra de Relaciones Exteriores británica, Yvette Cooper, convocó a unos 40 países para exigir su reapertura «inmediata e incondicional», mientras que Italia pidió un corredor humanitario para evitar una crisis alimentaria en África.
Baréin propuso un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizaría el uso de la fuerza para garantizar el libre tránsito, aunque la medida respaldada por Estados Unidos ha dividido a los miembros antes de la votación.
En ese contexto, Trump ha advertido de que podrían producirse nuevos ataques contra la infraestructura energética de Irán si no se llega a un acuerdo.
Afirmó que Washington tenía «la mirada puesta en objetivos clave», incluidas las centrales eléctricas, al tiempo que sugirió que los nuevos dirigentes de Teherán podrían mostrarse «más razonables» en posibles negociaciones.
Irán ha desestimado las propuestas de Washington calificándolas de «maximalistas e irracionales» y ha señalado que no hay negociaciones directas en curso.
– «No hay señales» de salida –
En Líbano, el grupo militante Hezbolá, respaldado por Irán, dijo que lanzó drones y cohetes contra el norte de Israel, un día después de que un ataque del Estado hebreo en Beirut matara a un alto comandante, según dos fuentes.
Las autoridades libanesas dijeron que siete personas murieron en esa operación.
Dieciocho países europeos han instado a ambas partes a detener los combates ante el temor de que Israel pueda apoderarse de territorio en el sur de Líbano.
Amy Pope, directora de la Organización Internacional para las Migraciones, advirtió de los riesgos «muy alarmantes» de un desplazamiento prolongado.
El impacto económico de la guerra también se está extendiendo mucho más allá de Oriente Medio, y los Estados del Golfo, que antes se consideraban refugios seguros, se encuentran ahora bajo amenaza directa.
Los precios del petróleo se dispararon a alrededor de 110 dólares el barril el jueves después de que Trump advirtiera de nuevos ataques, incluso mientras los mercados de acciones luchaban por encontrar una dirección.
El Banco Mundial advirtió sobre los crecientes riesgos para la inflación, el empleo y la seguridad alimentaria en todo el mundo.
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