Kristi Noem, línea dura en inmigración, polémicas en su gestión y un apodo machista
Washington, 5 mar (EFE).- La destitución de Kristi Noem como secretaria de Seguridad Nacional, por parte del presidente de EE.UU., Donald Trump, pone punto y final a una carrera política marcada por la polémica y sometida al escrutinio público en los últimos meses por las agresivas redadas migratorias de sus agentes o una polémica campaña publicitaria que presuntamente concedió a dedo.
Kristi Lynn Noem, de 54 años, nació en Watertown (Dakota del Sur) y comenzó su carrera política en la Cámara de Representantes de su estado natal, donde llegó a ser la asistente del líder de la mayoría republicana en el hemiciclo y más tarde pasó a ser congresista en Washington de 2011 a 2019.
En 2019 se convirtió en la primera mujer gobernadora de Dakota del Sur, estado que lideró hasta 2025 con una agenda marcada por el recorte de impuestos y la gestión de la pandemia, en la que se negó a imponer confinamientos o mascarillas, por lo que recibió críticas por el alto número de muertes en relación a la población del estado.
Este posicionamiento le valió también el reconocimiento del propio Trump, que desde entonces la tuvo en el punto de mira.
Noem llegó a ser considerada una contendiente para ocupar el puesto de vicepresidenta en la campaña de Trump para los comicios de 2024, y se cree que el contenido de sus libros de memorias -Not My First Rodeo (2022) y No Going Back (2024)-, en los que relató haber matado a su perra y a una cabra por considerarlas inservibles, dañó seriamente sus posibilidades.
Trump, que finalmente concurrió con JD Vance, la acabó nominando para encabezar el Departamento de Seguridad Nacional en el arranque de su segundo mandato en enero de 2025.
Símbolo de las agresivas redadas migratorias
Se convirtió entonces en una figura central de la línea dura migratoria de la Casa Blanca y medios críticos le pusieron el apodo machista de «ICE Barbie», un juego de palabras que hacía referencia a su apariencia y a las siglas en inglés del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, la agencia más controvertida de su cartera.
Además de ser uno de los rostros más visibles de las agresivas redadas migratorias, su gestión fue muy polémica ya que calificó, sin pruebas, de «terrorista doméstico» a Alex Pretti, uno de los dos estadounidenses asesinados por agentes de su departamento en las operaciones realizadas en Mineápolis en enero.
Esta misma semana, durante su comparecencia en el Capitolio, no se retractó de esas declaraciones, por lo que aumentaron los reproches de los legisladores de la oposición demócrata y de algunos republicanos.
Polémico contrato sin licitación
Pero la gestión migratoria no ha sido la única crisis que ha tenido que enfrentar en su paso por la Administración Trump.
La presión sobre Noem ha aumentado últimos días a cuenta de una agresiva campaña para publicitar la labor de su departamento adjudicada el año pasado.
Se ha revelado que su cartera abanderó una «emergencia» fronteriza para justificar la concesión, sin licitación previa, de la campaña, valorada en unos 220 millones de dólares, a una entidad controlada por el marido de la exportavoz del propio DHS, Tricia McLaughlin.
La última de las controversias ha generado aún más escrutinio por parte de legisladores demócratas después de que el DHS anunciara la compra de seis aviones Boeing 737, incluido un avión de 70 millones de dólares, que podría ser utilizado para sus viajes.
Otro de los asuntos a los que se ha enfrentado y que han saltado a la opinión pública ha sido el supuesto romance que mantendría con el comentarista y operador político Corey Lewandowski.
Al margen del asunto sentimental, las repercusiones políticas llegan porque Lewandowski no tiene un cargo tradicional, pero en la práctica ha funcionado como jefe de gabinete en la sombra de Noem. EFE
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