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La congregación musulmana ‘tabligh’, niega haber propagado el coronavirus

Unos files musulmanes se marchan de una 'ijtema', concentración religiosa tabligh, el 13 de marzo de 2020 en Raiwind, Pakistán afp_tickers

Sobre decenas de miles de fieles del movimiento fundamentalista Tabligh pesa una orden de búsqueda en Pakistán, y otros se ven perseguidos en India, sospechosos de haber propagado el nuevo coronavirus por sus concentraciones y por predicar «puerta a puerta».

Conocidos por sus barbas largas y sin bigote, gorra blanca y pantalones remangados por los tobillos –todos símbolos de pureza y de humildad– niegan la imputación.

«Nosotros cesamos nuestra manifestación cuando las autoridades nos lo pidieron», dice Naeem Butt, un reconocido predicador.

«Ahora, nuestros responsables nos han pedido que no se celebre ningún ijtema (gran concentración religiosa)», afirma Mohammad Zafar Jangda, un supervisor tabligh de Karachi.

Pero el trabajo misionero persiste. El domingo, un periodista de la AFP recibió su visita en Peshawar (noroeste). Cinco hombre, dos de ellos no llevaban mascarilla, llamaron a su puerta. «Uno de ellos intentó estrecharme la mano. Después me invitaron a ir a rezar a la mezquita de al lado», cuenta.

Fundado en 1927 en el norte de India, el Yamaat Tabligh, o movimiento Tabligh, se parece a un «movimiento evangélico» cuya «misión es difundir el islam», explica Khurshid Naveed, un miembro del Consejo de Ideología Islámica de Pakistán, e insiste en su lado «apolítico».

«Nunca han pedido a nadie que luche por Cachemira, Palestina o Afganistán. Por eso se les considera como antiyihadistas y han sido el blanco» de varios ataques, subraya Mussa Khedimellah, un especialista en este grupo.

El Tabligh se distingue por sus concentraciones, que sirven de «correa de transmisión de la espiritualidad», explica.

Cada comunidad organiza al menos uno por semana. Agrupamientos más vastos, llamados ijtema, se celebran a menudo a escala regional o internacional.

«Es también el problema actualmente con el coronavirus», cuando se recomienda el distanciamiento social y el confinamiento para frenar la pandemia.

– «La fe antes que la ciencia» –

Especialmente, resalta, porque los tabligh «se enmarcan en una visión mística, para ellos la fe va antes que la ciencia».

Las autoridades malasias, paquistaníes e indias acusan a tres de sus concentraciones organizadas en marzo en Kuala Lumpur, Raiwind y Nueva Delhi de haber favorecido la transmisión del virus dentro y fuera de sus fronteras.

Cien mil fieles de unas 70 nacionalidades participaron en el ijtema paquistaní.

Los dos primeros casos de coronavirus en el enclave palestino de la Franja de Gaza volvían de esta concentración.

Unos 630 ‘tabligh’ dieron positivo en coronavirus hasta ahora en Pakistán. Dos han muerto, frente a 10 en India, después de otro ijtema.

Decenas de miles de fieles están siendo buscados en Pakistán. Y otros 20.000 se encuentran en cuarentena.

«El gobierno podría haberlo evitado. Se podría haber parado a los tabligh a su llegada. No habrían protestado», estima el doctor Jaffar Ahmed, director de un instituto de investigación en Karachi.

Los tabligh «van a tener que cambiar su modo operativo», asegura Khurshid Naveed. «Malasia era muy complaciente con ellos», opina. «Pero ya no será el caso» después de los cientos de enfermos que han dejado a su paso.

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