La Eurocámara da luz verde para la negociación final con los países sobre el euro digital
Estrasburgo (Francia), 9 jul (EFE).- El Parlamento Europeo dio este jueves luz verde final a su acuerdo sobre la regulación del futuro euro digital, lo que le permitirá empezar la semana que viene las negociaciones con los Estados miembros sobre el texto definitivo de una iniciativa que busca reducir la dependencia europea de Estados Unidos para los pagos electrónicos.
La normativa, sobre la que los Gobiernos de la UE ya alcanzaron un pacto en diciembre, sentará las bases del euro digital si finalmente el Banco Central Europeo decide emitir la divisa, cuyo objetivo es proporcionar un medio de pago digital respaldado por el emisor que complemente al efectivo y a los sistemas privados ya existentes y que esté plenamente en manos europeas.
«El sistema de pagos en Europa hoy depende fuertemente de proveedores, infraestructuras y estándares basados fuera de la Unión. Esta dependencia, desafortunadamente, es un riesgo geopolítico con el que sencillamente ya no podemos vivir», dijo el responsable del dosier en la Eurocámara, el eurodiputado español del PP Fernando Navarrete.
El euro digital, añadió durante una rueda de prensa el miércoles, permitirá empezar a «cerrar esa brecha», puesto que «da a los ciudadanos europeos una opción para los pagos digitales que está gobernada por las leyes europeas, supervisada por instituciones europeas y rinde cuentas ante los ciudadanos de la UE, no a centros de decisión fuera de la Unión».
El acuerdo alcanzado por la Eurocámara prevé que el euro digital pueda usarse tanto en su versión ‘online’ (con conexión a Internet) como ‘offline’ (sin conexión a la red), algo en lo que coincide con los Estados miembros y que se desvía de la propuesta inicial planteada por Navarrete, que pedía supeditar la versión en línea a que no hubiese alternativa privada.
Pagos ‘online’ y ‘offline’
La versión ‘offline’ funcionaría con una conexión directa entre los dispositivos móviles del pagador y el receptor, sin conectarse a Internet y sin una infraestructura central que liquide el pago, por lo que no quedaría registro de la operación y tendría la misma privacidad que el efectivo.
La ‘online’ ofrecería más funciones, estaría vinculada a una cuenta bancaria y los proveedores de servicios de euro digital podrán decidir cómo integrarla en su oferta, por ejemplo, incorporándola en su propia aplicación móvil o dando acceso a la aplicación que desarrollará el BCE.
En materia de privacidad, uno de los puntos que preocupaba a los críticos de la propuesta, el reglamento prevé que las transacciones estén anonimizadas, de modo que el BCE, que actuará de intermediario, no conocerá la identidad de cada usuario.
En la práctica, el euro digital será distribuido por los bancos y otras entidades proveedoras de pagos a los clientes que lo quieran y tanto comercios como empresas estarán obligados a aceptarlo, con algunas excepciones.
Para los ciudadanos, el euro digital será gratuito en sus funciones básicas, aunque los proveedores podrán cobrar por servicios extra; mientras que los comerciantes tendrán que abonar tasas a los bancos como ya ocurre cuando aceptan pagos con tarjeta. La versión ‘offline’ será gratuita para todos.
Límites de tenencia
Por otro lado, se prevé establecer un tope al montante que cada usuario puede tener en euros digitales para evitar los problemas de estabilidad financiera que podrían surgir si los ciudadanos deciden convertir masivamente sus depósitos tradicionales a euros digitales, provocando así una fuga de capital que dinamite la solvencia de las entidades.
Ni la Eurocámara ni los Estados han sugerido cuantías concretas, pero sí han pedido al BCE, que será el encargado de determinarla, que tenga en cuenta ciertos criterios.
Paso a la negociación
Los grupos de los Conservadores y Reformistas Europeos y la ultraderecha de Patriotas por Europa y la Europa de Naciones Soberanas impugnaron el acuerdo alcanzado en junio en comisión parlamentaria para iniciar las negociaciones por considerar que el euro digital limita la libertad financiera de los ciudadanos, trae costes adicionales y una centralización de poderes.
Esto obligó al pleno a votar la iniciativa, que finalmente salió adelante con 416 votos a favor, 169 en contra y 22 abstenciones.
Las negociaciones con los Estados comenzarán el próximo lunes, según fuentes diplomáticas, y el objetivo es tener un acuerdo antes de finales de año con el objetivo de que el BCE tenga tiempo de llevar a cabo pruebas piloto y empezar en 2029 las emisiones, si finalmente decide dar el paso.
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