La francesa ‘Notre salut’ desnuda en Cannes la banalidad del mal en la Francia de Pétain
Cannes (Francia), 21 may (EFE).- Con su segundo largometraje y su primera participación en Cannes en la competición oficial, el cineasta francés Emmanuel Marre se ha colado en las quinielas a la Palma de Oro con el filme basado en su propia familia ‘Notre salut’, que desnuda la banalidad de la Francia del régimen de Vichy.
«La problemática es salir de la cuestión de la culpa», explicó este jueves Marre, en una rueda de prensa en Cannes junto al resto del equipo de su película, que fue estrenada la víspera con alfombra roja en la Croisette.
En ‘Notre salut’, un título que evoca un tratado político escrito por su bisabuelo, Marre cuenta la historia de un funcionario que intenta casi a toda costa medrar en la Francia colaboracionista tras la firma del armisticio con los nazis de 1940.
El realizador se basó para construir este personaje en su propio bisabuelo, a través de las huellas de su historia que recabó a partir de las cartas que se escribía con su bisabuela.
En esas misivas, al realizador le sorprendió sobre todo la utilización del argot del colaboracionismo y las pequeñas historias de las tareas cotidianas necesarias para sobrevivir.
Para Marre, en Francia el colaboracionismo es una «memoria fantasma», no porque no esté «muy bien documentado», sino porque la sociedad ha hecho un «corte emocional» respecto a lo que significó la era del Gobierno de Philippe Pétain, al contrario de lo que ocurre con el «mito gaullista» y de la Francia resistente, que conquistó el imaginario.
«Hoy podemos mirar todo» porque «tenemos la necesidad de comprender», argumentó el director que debutó con ‘Rien à Foutre’ en 2021 (presentada en la sección paralela de la Semana de la Crítica), pero para eso hace falta deshacerse de la «vergüenza».
Es la única forma, dijo, de entender cómo uno llega a perderse en la colaboración y la acomodación, algo que ocurre, dijo, como en una «escalera»: hay que mirar a todos los escalones para entender cómo se llega al final.
Esos peldaños son los pequeños hechos cotidianos, según Marre, y por eso el filme «invita al espectador a preguntarse» cómo esos detalles y actos concretos hacen posible el funcionamiento de un «sistema violento autoritario».
La interpretación del personaje principal, Henri, corre a cargo del francés Swann Arlaud, mientras que a la mujer de este funcionario la encarna Sandrine Blancke.
Ambos trabajaron sobre la base de un guión que era más bien un conjunto de notas descriptivas o «proposiciones», en palabras de Blancke, lo que dejaba casi todo a la improvisación por parte de los actores.
La cinta está grabada, además, con un estilo que recuerda a un documental observacional y que resalta lo absurdo de la maquinaria burocrática en la que está inserto el personaje principal. Y es que el propio Marre admitió que leer los dosieres administrativos de la época era como meterse en ‘The Office’, aunque la situación realmente no tuviera nada de divertida. EFE
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